domingo, 31 de mayo de 2020

Pieza de perspectiva Nueva enfermedad por coronavirus (COVID-19) y noticias falsas en la República Dominicana

Para proporcionar a nuestros lectores acceso oportuno a nuevo contenido, los documentos aceptados por el American Journal of Tropical Medicine and Hygiene se publican en línea antes de la publicación impresa. Los trabajos que han sido aceptados para publicación son revisados ​​por pares y editados en forma de copia, pero no incorporan todas las correcciones ni constituyen las versiones finales que aparecerán en la revista final, los trabajos corregidos se publicarán en línea junto con el lanzamiento de la edición impresa. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de Creative Commons Attribution License, que permite el uso, distribución y reproducción sin restricciones en cualquier medio, siempre que el autor original y la fuente sean acreditados.

 A.m. J. Trop. Medicina. Hyg. , 00 (0), 2020, págs. 1-3

doi: 10.4269 / ajtmh.20-0234

Copyright © 2020 por la Sociedad Americana de Medicina e Higiene Tropical

 

Leandro Tapia *

Instituto de Medicina Tropical y Salud Global, Universidad Iberoamericana, Santo Domingo, República Dominicana

 

Resumen. 

El primer caso de la nueva enfermedad por coronavirus (COVID-19) en la República Dominicana coincidió con un período de Crisis política. La desconfianza en las instituciones gubernamentales dio forma a la fase crítica de la respuesta temprana. Al tener una débil infraestructura de salud y la falta de confianza pública, el Ministerio de Salud (MSP) comenzó la lucha contra COVID-19 de manera tardía. Dentro de los 45 días del primer caso reportado, la crisis política y la agitación causada por las "noticias falsas" han limitando la capacidad y éxito de la respuesta del Ministerio de Salud a la pandemia.

La introducción de la nueva enfermedad por coronavirus (COVID-19) en la República Dominicana fue muy inoportuna; el primer caso ocurrió durante un período caótico de inestabilidad política. Después de unas elecciones fallidas el 15 de febrero de 2020, la desconfianza del público en las instituciones aumentaron debido a la falta de una explicación clara de la crisis electoral. Esto llevó a una protesta masiva de un mes por miles de personas en toda la nación isleña. El primer caso confirmado de COVID-19 se presentó el 29 de febrero de 2020 en un turista extranjero. Durante los próximos días, el Ministerio de Salud (MSP) anunció la decisión de mejorar la vigilancia de COVID-19 y la designación de centros de aislamiento específicos en todo el país. Quince días después del primer caso detectado, el primer diagnóstico de COVID-19 autóctono fue confirmado. Seis semanas después de que el primer caso  fuera anunciado, la carga total de COVID-19 era de 5,044 casos confirmados, con una tasa de mortalidad estimada del 4.8 por 100 (en base a 245 muertes registradas).1 

La República Dominicana tomó medidas para garantizar una respuesta a la crisis del COVID-19. Cuando la OMS declaró su preocupación por el COVID-19 como una emergencia de salud pública internacional,2 la República Dominicana no tenía casos detectados. Cuando la OMS lo anunció como una pandemia, la Republica Dominicana tenía solo 11 casos detectados, con aproximadamente 50 posibles casos identificados por vigilancia sindrómica. El presidente anunció medidas nacionales de “toque de queda” solo 17 días después del primer caso detectado, cuando existían 21 casos reportados y una muerte,1 mencionando las experiencias de las zonas gravemente afectadas. Los ciudadanos desconfiaron de esta medida gubernamental, en el entendido del impacto económico del bloqueo ante la baja carga de COVID-19 en ese momento. La gente percibió una reacción exagerada por parte de las autoridades. Este sentimiento y las acciones  del gobierno condujo a la detención de miles de civiles al violar el toque de queda. Con el tiempo, en las redes sociales denunciaban cada vez más las explicaciones del Ministerio de Salud sobre el por qué la curva epidemiológica aún no había  aplanado. Durante la primera semana del brote, el Ministerio de Salud dio conferencias de prensa matutinas para mantener advertida a la comunidad sobre la epidemia. Estas más tarde evolucionarían para no solo informar nuevos casos y muertes, sino también para brindar recomendaciones al personal médico y al público en general.1 El Ministerio de Salud hizo una fuerte inversión en anuncios en radio, redes sociales y televisión para informar a la población sobre el mejor comportamiento preventivo y la identificación de síntomas. También, el Ministerio de Salud publicó un "Protocolo nacional para el Diagnóstico y Tratamiento para el COVID-19 ”5 para asegurar la estandarización de procedimientos para el diagnóstico, atención y prevención de casos. Sin embargo, todas estas medidas no fueron suficientes para recuperar la confianza del público y detener la rápida propagación de "Noticias falsas" en la población.

El protocolo nacional para el diagnóstico y tratamiento de COVID-19 especifica que todas las estrategias de prevención se centran en técnicas de aislamiento, uso de equipo de protección personal, y distanciamiento social, y que los tratamientos se centren en el alivio de la sintomatología temática. Sin evidencia local para terapias efectivas, el público en general y los medios de comunicación han buscado  a nivel internacional experiencias con diversos tratamientos. En los medios de comunicación están circulando informaciones sobre muchos estudios de tratamientos experimentales para COVID-19, incluido lopinavir/ritonavir, hidroxicloroquina,  tocilizumab,8 e ivermectina, 9 a pesar de que estos estudios son preliminares y muestran resultados mixtos. Los informes que circulan en la República Dominicana    muestran que los médicos están prescribiendo tratamientos y profilaxis con regímenes como la hidroxicloroquina más azitromicina, tocilizumab,10 o ivermectina,11todos basados ​​en informes de noticias en lugar de la dirección del Ministerio de Salud Pública. Estas prescripciones prácticas, sin consecuencias para los prescriptores, se debe a la falta de confianza en las instituciones públicas y la falta de regulación por parte del Ministerio de Salud. Hasta mediados de abril, en la República Dominicana no hay ensayos clínicos registrados para el tratamiento COVID-19, lo que podría explicar el uso de tratamientos experimentales, surgiendo la pregunta: ¿Qué institución dominicana regula las acciones de los médicos que se desvían de las pautas de evidencias?

El bombardeo masivo de medios con respecto al tratamientos alternativos para COVID 19 y un mayor número de médicos que recetan estos tratamientos han llevado tormentas de personas a las farmacias a comprar las existencias de medicamentos disponibles como la hidroxicloroquina. 10 . Por lo tanto, miles de pacientes con lupus eritematoso sistémico (LES) y los pacientes con artritis reumatoide (AR) no pueden acceder a su tratamiento debido a la escasez a nivel nacional.12 redes sociales. Con frecuencia aparecen publicaciones en las redes sociales de pacientes con LES y AR en las que solicitan personas para vender o donar hidroxicloroquina, lo que pretendía la profilaxis de COVID-19.13 Este estado de cosas  ha destacó dos graves déficits del sistema de salud de la República Dominicana. Primero, los medios sensacionalistas pueden influir en las opiniones del personal médico alejado de la evidencia prácticas. Segundo, con una cultura de automedicación y falta de regulación gubernamental del uso de drogas, las drogas son compradas por clientes sin receta y, por lo tanto, sin supervisión médica.

La especulación pública en el país, como en muchas partes del mundo, ha llevado a la escasez de  comestibles. Supermercados y algunos colmados han experimentado escasez de geles antibacterianos, toallitas antibacterianas, detergentes y papel higiénico. 14 Los rumores de  los beneficios del agua tónica, para la cual la quinina es un ingrediente, llevó a las personas a asaltar las tiendas de comestibles en busca de este producto, que rápidamente escaseó15  La escasez no se ha limitado a los comestibles. Las farmacias están experimentando escasez de artículos esenciales como alcohol isopropílico, guantes de látex y máscaras de grado médico. El personal médico ha reportado falta de equipo de protección en entornos hospitalarios, incluidos los sitios designado por el Ministerio de Salud como sitios de respuesta al COVID-19, debido a la escasez en el mercado y la inflación de costos, limitando las compras hospitalarias 16 En general, las acciones preventivas contra COVID-19 son una posibilidad solo para aquellos con recursos adecuados, no para aquellos en mayor riesgo. 

Con lo alto de la lucha contra la pandemia del COVID-19, ¿qué puede hacer un gobierno sin aparente capacidad de regulación y sin la confianza del público para luchar contra esto? ¿Qué capacidad histórica y confianza pública tiene para luchar contra ella? ¿Qué ajustes pueden los médicos hacer con los bajos ingresos que tienen, cuando el sistema está manipulando contra las necesidades de sus pacientes? ¿Qué pueden los médicos hacen cuando el sistema no garantiza su amparo al no proporcionar equipos para la necesaria protección personal de salud? Las respuestas a estas preguntas no están claras, pero está claro que el primer paso para recuperar el control de la respuesta contra el brote de COVID-19 depende del compromiso de la gente.

Con una creciente desconfianza en las instituciones públicas, los académicos las ciencias de la salud deben guiar la narrativa de COVID-19 al identificar los desafíos que enfrentan las personas y al actuar como expertos desinteresados ​​para resolverlos. Los académicos también necesitan denunciar públicamente a los infractores y responsabilizarlos con evidencia científica El trabajo de un investigador médico ha cambiado. Ahora, necesitamos comunicarnos con el público y traducir la literatura científica actual en términos que pueda ser entendida y accesible, beneficiándose de un mayor interés del público. Además, necesitamos sentirnos comprometido con las soluciones. Los académicos deben asumir las

diferentes plataformas de redes sociales e intentar silenciar a esas personas mal informadas que ayudan a difundir "noticias falsas"  que inspiran a clínicos, para deshacernos  de los medios sensacionalistas, y más bien buscar respuestas dentro de la comunidad científica. El personal médico debe instar a las autoridades a ampliar las estrategias preventivas, como el distanciamiento social, y mantener las regulaciones del Ministerio de Salud con respecto al uso y abuso de drogas. Los jóvenes investigadores y líderes emergentes tienen la oportunidad de aprovecha el momento y proponer soluciones. Todas estas sugerencias parecen obvias, pero con un sistema que no apoya a los profesionales que se basan ​​en la evidencia, pueden surgir  dificultades. Como un médico de recién iniciado en la carrera, a menudo me pregunto ¿Qué pasa cuando un paciente llega a mi consultorio y se va sin entender porque la clave para prevenir una infección respiratoria es el distanciamiento social y el lavado de manos, ¿Cuándo ha leído algo diferente en línea? ¿Qué sucede cuando un paciente se va sin remedio, después de prescribirle un tratamiento sintomático y aislamiento en el hogar, cuando esperaba un tratamiento específico que escuchó en las noticias? ¿Qué pasa cuando ese paciente encuentra sus esperanzas satisfechas por otro médico, que ofrece algún tratamiento experimental no regulado? ¿Qué pasa  cuando mi reputación sufre porque los pacientes prefieren un tratamiento probado para la atención basada en evidencia? En realidad, nosotros no podemos controlar las acciones de cada paciente, pero tenemos que luchar, porque si no lo hacemos, las "noticias falsas" triunfarán sobre las Ciencias.

 

Recibido el 1 de abril de 2020. Aceptado para su publicación el 22 de abril de 2020.

Publicado en línea el 29 de abril de 2020. Agradecimientos: Agradezco a Robert Paulino-Ramírez por su minuciosidad revisando los manuscritos. Los cargos de publicación de este artículo fueron renunciado debido a la pandemia en curso de COVID-19.

Dirección del autor: Leandro Tapia, Instituto de Medicina Tropical y Salud Global, Universidad Iberoamericana, Santo Domingo, Dominicana República, correo electrónico: l.tapia@prof.unibe.edu.do .

Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos del Licencia Creative Commons Attribution (CC-BY), que permite uso restringido, distribución y reproducción en cualquier medio, siempre que El autor original y la fuente sean acreditados.

 

REFERENCES

1. General Directorate of Epidemiology, Ministry of Health, 2020. COVID-19 Special Bulletins . Available at: https://www.msp.gob.do/web/?page_id=6682. Accessed March 26, 2020.

2. World Health Organization, 2020. Coronavirus Disease (COVID-19) - Events as they Happen . Available at: https: // www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/events-as-they-happen. Accessed April 7, 2020.

3. Lau H, Khosrawipour V, Kocbach P, Mikolajczyk A, Schubert J, Bania J, Khosrawipour T, 2020. The positive impact of lockdown in Wuhan on containing the COVID-19 outbreak in China. J Trav Med . Available at : https://doi.org/10.1093/jtm/taaa037 .

4. Sj ¨odin H, Wilder-Smith A, Osman S, Farooq Z, Rockl ¨ov J, 2020. Only strict quarantine measures can curb the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Italy, 2020. Euro Surveill 25:2000 280.

5. Ministry of Public Health and Social Assistance, 2020. Protocol for the Diagnosis and Treatment of Coronavirus (COVID-19).vol. 1. 1st ed. Santo Domingo, Dominican Republic: Minis-Public Health and Social Assistance Term.

6. Cao B, Wang Y, Wen D, Liu W, Wang J, Fan G, Ruan L, Song B, Cai Y, Wei M, Li X, 2020. A trial of lopinavir-ritonavir in adults hos-pitalized with severe COVID-19. N Eng J Med . Available at: https://doi.org/10.1056/NEJMoa2001282 .

7. Cortegiani A, Ingoglia G, Ippolito M, Giarratano A, Einav S, 2020. A systematic review on the efficacy and safety of chloroquine for the treatment of COVID-19. J Critical Care. Available at: https: //doi.org/10.1016/j.jcrc.2020.03.005 .

8. Xu X et al., 2020. Effective treatment of severe COVID-19 patients with tocilizumab. ChinaXiv . 2020 Feb 14; 202003 (00026): v1.

9. Caly L, Druce JD, Catton MG, Jans DA, Wagstaff KM, 2020. The FDA-approved drug Ivermectin inhibits the replication of SARS-CoV-2 in vitro. Antiviral Res 178: 104787.

10. Pantale´on D, 2020. Treatment Takes Five Out of Care Intensive. List' ı n Journal . Available at: https://listindiario.com/la-republica / 2020/03/28/610777 / treatment-take-out-five-intensive-care .

11. Ponce M, 2020. Medication Helps 150 with COVID-19 in Puerto Plata center. Caribbean. Available at: https: //www.elcaribe.com.do/2020/04/20/medicamento-ayuda-a-150-with-covid-19-in-the-center-of-puerto-plata / .

12. Bello Romero A, 2020. Patients with Lupus and Arthritis Live Frightened by Shortage of their Medicines. The D´ ı a . Available at: https://eldia.com.do/patientes-que-padecen-lupus-y-arthritis-they live-scared-by-shortage-of-their-medications / .

13. CDN, 2020. Teacher Suffering From Lupus Aide Stop Shopping Plaquinol as Preventive of COVID-19. CDN . Available at: https://cdn.com.do/2020/03/27/maestra-que-sufre-de-lupus-ask-to-stop-buying-plaquinol-as-preventive-fromcovid-19 / .

14. Ramırez J, 2020. Hygiene Products Deplete on Demand Before Coronavirus. List' ı n Journal . Available at: https: // listindiario.com / economy / 2020/03/10/607578 / hygiene-products-se-deplete-on-demand-before-coronavirus .

15. Z101 FM, 2020. The Medical Recipe of Z. The Medical Recipe Z . Santo Domingo, Dominican Republic. Available at: https://omny.fm/shows/la-receta-m-dica/23-03-2020-programa-complete .

16. Incarnation D, 2020. Scarcity of Masks and Others Continues Prevention Products. The Caribbean . Available at: https://www.elcaribe.com.do/2020/03/31/continua-escasez-de-masks-and-other-prevention-products /. COVID-19 AND FAKE NEWS IN THE DOMINICAN REPUBLIC

 

ARTICULO ORIGINAL EN INGLES

In order to provide our readers with timely access to new content, papers accepted by the American Journal of Tropical Medicine and Hygiene are posted online ahead of print publication. Papers that have been accepted for publication are peer-reviewed and copy edited but do not incorporate all corrections or constitute the final versions that will appear in the Journal. Final, corrected papers will be published online concurrent with the release of the print issue.

This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License, which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

Am. J. Trop. Med. Hyg., 00(0), 2020, pp. 1–3 doi:10.4269/ajtmh.20-0234 Copyright © 2020 by The American Society of Tropical Medicine and Hygiene Perspective Piece 


Novel Coronavirus Disease (COVID-19) and Fake News in the Dominican Republic 

Leandro Tapia*

 Instituto de Medicina Tropical & Salud Global, Universidad Iberoamericana, Santo Domingo, Dominican Republic

Abstract. The first case of novel coronavirus disease (COVID-19) in the Dominican Republic coincided with a period of political crisis. Distrust in governmental institutions shaped the critical phase of early response. Having a weak public health infrastructure and a lack of public trust, the Ministry of Health (MoH) began the fight against COVID-19 with a losing streak. Within 45 days of the first reported case, the political crisis and turmoil caused by “fake news” are limiting the capacity and success of the MoH response to the pandemic.

The introduction of novel coronavirus disease (COVID-19) into the Dominican Republic was very untimely; the first case occurred during a chaotic period of political instability. After a failed election on February 15, 2020, distrust in public in-stitutions rose due to a lack of clear explanation of the electoral crisis. This led to a month-long mass protest by thousands of people across the island-nation. The first confirmed case of COVID-19 occurred on February 29, 2020 in a traveler. During the next days, the Ministry of Health (MoH) announced the decision to enhance surveillance for COVID-19 and the designation of specific isolation centers across the country. Fifteen days after the first case was detected, the first diagnosis of autochthonous COVID-19 was confirmed. Six weeks after the first case was an-nounced, the total burden of COVID-19 was 5,044 confirmed cases, with an estimated 4.8% mortality rate (based on 245 studied deaths).1

The Dominican Republic took measures to ensure early response to the COVID-19 crisis. When the WHO declared COVID-19 as a Public Health Emergency of International Concern,2 the Dominican Republic had no detected cases. When the WHO announced it as a pandemic, the Dominican Republic had only 11 detected cases, with about 50 possible cases identified by syndromic surveillance.1,2 Nighttime na-tional lockdown measures were announced by the president just 17 days after the first detected case, at a time of 21 re-ported cases and one death,1 citing the experiences of pre-viously affected areas.3,4 Citizens became wary of this measure, considering the extent of the economic impact of the lockdown and the low COVID-19 burden at the time. The general impression suggested an apparent overreaction by the authorities. This sentiment and government enforcement led to the detainment of thousands of civilians for breaking the curfew. Over time, social media increasingly denounced explanations by the MoH on why the epidemic curve had not yet flattened.

 During the first week of the outbreak, the MoH gave morning press conferences to maintain official communi-cation on the epidemic. These later evolved to not only report new cases and deaths but also provide recommendations for medical personnel and the general public.1 The MoH 

Address correspondence to Leandro Tapia, Instituto de Medicina Tropical & Salud Global, Universidad Iberoamericana, Calle Majoma 13, Los Rios, Santo Domingo 22333, Dominican Republic. E-mail: l.tapia@prof.unibe.edu.do

 invested heavily on radio, social media, and television an-nouncements to inform the population about the best pre-ventive behaviors and symptom identification. Also, the MoH released a “National Protocol for the Diagnosis and Treatment for COVID-19”5 to ensure standardization of procedures for the diagnosis, care, and prevention of cases. However, all of these swift measures were not enough to regain the public’s trust and to stop the rapid spreading of “fake news” through the population.

 The national protocol for the diagnosis and treatment of COVID-19 specifies that all prevention strategies focus on isolation techniques, use of personal protective equipment, and social distancing, and that treatments focus on symp-tomatic relief. Without local evidence for effective therapies, the general public and news outlets have looked in-ternationally to seek experience with various treatments. Media outlets are circulating information on many studies of experimental treatments for COVID-19, including lopinavir/ ritonavir,6 hydroxychloroquine,7 tocilizumab,8 and ivermec-tin,9 even though these studies are preliminary and show mixed results. Reports in the Dominican Republic have emerged showing that doctors are prescribing treatments and prophylaxis with regimens such as hydroxychloroquine plus azithromycin, tocilizumab,10 or ivermectin,11 all based on news reports rather than MoH direction. These prescription practices, without consequences for prescribers, demon-strate a lack of trust in public institutions and lack of regulation by the MoH. Up to mid-April, no clinical trial for COVID-19 treatment has been registered in the Dominican Republic, which could explain the use of experimental treatments, begging the question: Which Dominican institution regulates the actions of doctors that skew away from evidence-based guidelines?

 Massive media bombardment regarding alternative COVID-19 treatments and increased numbers of doctors prescribing these treatments have led people to storm pharmacies and buy stocks of available drugs such as hydroxychloroquine.10 Thus, thousands of systemic lupus erythematosus (SLE) and rheumatoid arthritis (RA) patients are unable to access their treatment because of nationwide shortages.12 Social media posts from SLE and RA patients are frequently soliciting people to sell or donate hydroxychloroquine, which was pur-chased for COVID-19 prophylaxis.13 This state of affairs has highlighted two severe deficits of the Dominican Republic’s health system. First, sensationalist media can sway the opinions of medical personnel away from evidence-based practices.  Second, with a culture of self-medication and lack of governmental regulation of drug use, drugs are purchased by clients without a prescription, and so without medical supervision.

 Public speculation in the country, as in many parts of the world, has led to grocery shortages. Supermarkets and gro-cery stores have experienced scarcity of antibacterial gels, antibacterial wipes, detergents, and toilet paper.14 Rumors of the benefits of tonic water, for which quinine is an ingredient, led people to storm grocery stores in search of this product, which quickly became scarce.15 Shortages have not been limited to groceries. Pharmacies are experiencing shortages of essential items such as isopropyl alcohol, latex gloves, and medical-grade masks. Medical personnel have reported a lack of protective gear in hospital settings, including sites designated by the MoH as COVID-19 response sites, due to market shortages and inflation of costs, limiting hospital purchases.16 Overall, preventive actions against COVID-19 are a possibility only for those with adequate resources, not those at highest risk.

With the high stakes of the fight against the COVID-19 pandemic, what can a government without apparent regula-tory capacity and public trust do to fight against it? What can medical practitioners in low-income settings do, when the system is rigged against their patients’ needs? What can medical practitioners do when the system cannot ensure their protection by providing necessary personal protective equipment? Answers to these questions are unclear, but what is clear is that the first step to regaining control of the re-sponse against the COVID-19 outbreak depends on the people’s engagement.

 With increasing distrust in public institutions, health sci-ence academics should guide the COVID-19 narrative by identifying challenges faced by the people and acting as disinterested experts to solve them. Academics also need to publicly denounce wrongdoers and hold them accountable with scientific evidence. The job of a medical researcher has changed. Now, we need to communicate with the public and translate the current scientific literature into terms that can be understood and accessible, benefiting from the public’s increased interest. Furthermore, we need to become engaged in the solutions. Academics should take on the different social media platforms and attempt to silence those misinformed individuals helping to spread “fake news” by inspiring clinicians to ditch sensationalist media, and rather to search for answers within the scientific community. Medical personnel have to urge the authorities to scale-up preventive strategies, such as social distancing, and to up-hold MoH regulations regarding drug use and misuse. Young researchers and emerging leaders have the opportunity to seize the moment and propose solutions. All of these sug-gestions seem obvious, but with a system that will not back up evidence-driven professionals, difficulties can arise. As an early-career medical doctor, I often wonder what happens when a patient comes to my office and leaves without un-derstanding why the key to preventing a respiratory infection is social distancing and handwashing, when he has read something different online? What happens when a patient leaves hopeless, after I prescribed symptomatic treatment and home isolation, when he expected a specific treatment he heard about on the news? What happens when that pa-tient finds his hopes satisfied by another doctor, who offers some unregulated experimental treatment? What happens when my reputation suffers because patients prefer an un-proven treatment to evidence-based care? In reality, we cannot control the actions of every patient, but we have to fight on, for if we do not, the “fake news” will triumph over science.

 Received April 1, 2020. Accepted for publication April 22, 2020.

 Published online April 29, 2020.

 Acknowledgments: I thank Robert Paulino-Ramirez for thoroughly reviewing the manuscripts. Publication charges for this article were waived due to the ongoing pandemic of COVID-19. 

Author’s address: Leandro Tapia, Instituto de Medicina Tropical & Salud Global, Universidad Iberoamericana, Santo Domingo, Dominican Republic, E-mail: l.tapia@prof.unibe.edu.do. 

This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution (CC-BY) License, which permits un-restricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

REFERENCES

1. General Directorate of Epidemiology, Ministry of Health, 2020. COVID-19 Special Bulletins . Available at: https://www.msp.gob.do/web/?page_id=6682. Accessed March 26, 2020.

2. World Health Organization, 2020. Coronavirus Disease (COVID-19) - Events as they Happen . Available at: https: // www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/events-as-they-happen. Accessed April 7, 2020.

3. Lau H, Khosrawipour V, Kocbach P, Mikolajczyk A, Schubert J, Bania J, Khosrawipour T, 2020. The positive impact of lockdown in Wuhan on containing the COVID-19 outbreak in China. J Trav Med . Available at : https://doi.org/10.1093/jtm/taaa037 .

4. Sj ¨odin H, Wilder-Smith A, Osman S, Farooq Z, Rockl ¨ov J, 2020. Only strict quarantine measures can curb the coronavirus disease (COVID-19) outbreak in Italy, 2020. Euro Surveill 25:2000 280.

5. Ministry of Public Health and Social Assistance, 2020. Protocol for the Diagnosis and Treatment of Coronavirus (COVID-19).vol. 1. 1st ed. Santo Domingo, Dominican Republic: Minis-Public Health and Social Assistance Term.

6. Cao B, Wang Y, Wen D, Liu W, Wang J, Fan G, Ruan L, Song B, Cai Y, Wei M, Li X, 2020. A trial of lopinavir-ritonavir in adults hos-pitalized with severe COVID-19. N Eng J Med . Available at: https://doi.org/10.1056/NEJMoa2001282 .

7. Cortegiani A, Ingoglia G, Ippolito M, Giarratano A, Einav S, 2020. A systematic review on the efficacy and safety of chloroquine for the treatment of COVID-19. J Critical Care. Available at: https: //doi.org/10.1016/j.jcrc.2020.03.005 .

8. Xu X et al., 2020. Effective treatment of severe COVID-19 patients with tocilizumab. ChinaXiv . 2020 Feb 14; 202003 (00026): v1.

9. Caly L, Druce JD, Catton MG, Jans DA, Wagstaff KM, 2020. The FDA-approved drug Ivermectin inhibits the replication of SARS-CoV-2 in vitro. Antiviral Res 178: 104787.

10. Pantale´on D, 2020. Treatment Takes Five Out of Care Intensive. List' ı n Journal . Available at: https://listindiario.com/la-republica / 2020/03/28/610777 / treatment-take-out-five-intensive-care .

11. Ponce M, 2020. Medication Helps 150 with COVID-19 in Puerto Plata center. Caribbean. Available at: https: //www.elcaribe.com.do/2020/04/20/medicamento-ayuda-a-150-with-covid-19-in-the-center-of-puerto-plata / .

12. Bello Romero A, 2020. Patients with Lupus and Arthritis Live Frightened by Shortage of their Medicines. The D´ ı a . Available at: https://eldia.com.do/patientes-que-padecen-lupus-y-arthritis-they live-scared-by-shortage-of-their-medications / .

13. CDN, 2020. Teacher Suffering From Lupus Aide Stop Shopping Plaquinol as Preventive of COVID-19. CDN . Available at: https://cdn.com.do/2020/03/27/maestra-que-sufre-de-lupus-ask-to-stop-buying-plaquinol-as-preventive-fromcovid-19 / .

14. Ramırez J, 2020. Hygiene Products Deplete on Demand Before Coronavirus. List' ı n Journal . Available at: https: // listindiario.com / economy / 2020/03/10/607578 / hygiene-products-se-deplete-on-demand-before-coronavirus .

15. Z101 FM, 2020. The Medical Recipe of Z. The Medical Recipe Z . Santo Domingo, Dominican Republic. Available at: https://omny.fm/shows/la-receta-m-dica/23-03-2020-programa-complete .

16. Incarnation D, 2020. Scarcity of Masks and Others Continues Prevention Products. The Caribbean . Available at: https://www.elcaribe.com.do/2020/03/31/continua-escasez-de-masks-and-other-prevention-products /. COVID-19 AND FAKE NEWS IN THE DOMINICAN REPUBLIC

 

 

 

 


martes, 26 de marzo de 2019

¿Por qué algunos experimentos psicológicos no se pueden replicar?



¿Por qué algunos experimentos psicológicos no se pueden replicar?
LUNES 25 MARZO , 2019
Creado por: Graciela Cuevas
La psicología está pasando por una crisis de replicación. Esto porque los resultados de muchos experimentos que se hicieron en el pasado no se puede o es difícil reproducirlos.
Una de las razones por la que pasa esto es porque muchas investigaciones son fraudulentas o que los investigadores influyeron de forma directa o indirecta en estas.
En el programa de La Receta Médica de este lunes, los psicólogos Eladio Hernández y Domingo Carrasco, así como el psiquiatra Héctor Guerrero Heredia, detallaron tres estudios psicológicos que se consideran fraudulentos.
“Algunos investigadores, con el afán humano de entrar a la historia, pueden falsear algunos contenidos y experimentos que se dan en la realidad”, expresó Hernández, expresidente del Colegio Dominicano de Psicólogos (Codopsi).
Experimento de Milgram
Este tiene que ver con la obediencia y fue realizado por Stanley Milgram, psicólogo de Yale. ¿En qué consistió? Se buscó a dos grupos de estudiantes. Los integrantes de un grupo debían memorizar unas palabras y si se equivocaban, recibían una descarga eléctrica por parte de los miembros del otro grupo.
Lo curioso de este experimento es que quienes daban las descargas eléctricas, que llegaron hasta los 450 voltios, eran quienes estaban siendo estudiados, puesto que se les advirtió que si daban una descarga mayor a los 120, podría matar a la persona, y aún así lo hicieron.
Otro dato del estudio es que la máquina realmente no emitía voltaje y que los gritos de dolor eran grabaciones.
El experimento de Milgram llegó a la conclusión de que las personas están dispuestas a dañar a otra en vez de enfrentarse a la persona que le dio la orden de hacerlo.
El psicólogo Domingo Carrasco precisó que en este estudio se quería encontrar algo que ya la habían pensado. Citó que una de las críticas que se hace es que la psicología es una ciencia extravagantemente autobiográfica.
La cárcel de Stanford
Otro experimento es la cárcel de Stanford en 1971, realizado por Philip Zimbardo. Se buscó varios estudiantes, que fueron divididos en dos grupos: uno que juegue el rol de guardias en una cárcel y el otro de prisioneros.
El psicólogo buscaba probar si una persona que es buena cambiaría su conducta según el entorno. El resultado fue tal, que el estudio terminó antes del tiempo previsto ya que los que jugaban el rol de guardias asumieron conductas tan abusivas que se consideraron sádicas en contra de los prisioneros.
Unos de los cuestionamientos que se le hizo al estudio, fue que Zimbardo influyó en él, puesto que jugó el de superintendente de la cárcel ficticia y desde esa posición habría incitado a quienes jugaban el papel de guardias de que si hicieran daño a los prisioneros.
Domingo Carrasco precisó que esa investigación se forzó a que concluyeran que el ser humano es malo de forma innata. Añadió que el experimento tampoco ha podido ser replicado.
“Estamos formando psicólogos con todas esas falsedades”, expresó. Esto porque los libros de psicologías están llenos de conclusiones basadas en esos experimentos.
La cueva de los ladrones
Este experimento fue hecho por  Muzafer Sherif y Carolyn Sherif. Se buscó un grupo de adolescentes que luego se dividió en dos grupos. En este experimento se pretendía lograr la enemistad de los grupos.
La enemistad se buscaría a través de un juego de pelota donde el árbitro favorecería a un grupo sin importar qué.
Muzafer Sherif  luego iba a provocar una situación de emergencia para que los grupos sean amigos otra vez. Pero esto no sucedió, puesto que el grupo que siempre estuvo afectado por las decisiones de los árbitros tomó la decisión de descargar su ira en el árbitro y no con el otro grupo.
Como esto no pasó, Sherif  escribió un informe falso de lo sucedido puesto que la fundación Rockefeller le dio 250 mil dólares para que realizara el experimento.

HAZ CLIC EN EL BOTÓN DE REPRODUCIR PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA COMPLETO.

lunes, 18 de marzo de 2019

CEREBROS HUMANOS, RAZAS HUMAS



J. R. Albaine Pons

Una muestra de que los humanos seguimos evolucionando resulta del estudio de dos poblaciones que viven en elevadas altitudes del planeta. Los tibetanos, del Himalaya, muestran una sangre con mayor capacidad de transportar oxígeno que los demás humanos y los indios Aymara de los Andes, en Bolivia, muestran un corazón más fuerte. Dos soluciones biológicas distintas a un mismo problema ecológico, aire más fino y con menor concentración de oxígeno.
¿Qué no serían las variaciones de genes activos en nuestro cerebro, que aún hoy día nadie se atreve a investigar?
Desde que las Naciones Unidas, un ente político, impulsada y avergonzada por las declaraciones y acciones de Primo Levi, escritor italiano, de etnia judía, y uno de los 20 sobrevivientes del campo de concentración alemán de Auschwitz, liberado por el ejército Rojo soviético, y por ende superviviente del Holocausto realizado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial del pasado siglo, oficializó que las razas humanas no existían, que eran un constructo cultural, ahí no había ciencia, ni genética, solo política y si se quiere, mucho humanismo y mucha vergüenza ajena, las razas humanas se volvieron tabú para la ciencia.
En zoología, raza es un grupo de individuos con parecidas características físicas y conductuales, o sea poblaciones genéticamente distintas dentro de una misma especie, aunque común en el habla, no está, por supuesto, en el código formal de nomenclatura oficial, y solo se usa en animales domésticos.
Pero, ¿el ser humano? El único mono doméstico, y que a diferencia de los demás animales y vegetales domésticos, prolíficos en razas ¿no presenta razas? Lo dudo mucho.
El futuro dirá. Ninguna ideología ha detenido por mucho tiempo el avance de las ciencias y el Lisenkoismo de las Naciones Unidas con respecto al Homo sapiens (se escribe así, con H mayúscula y s minúscula), no será la excepción.
Ojo, razas humanas no significa una mejor que otra, sino cada una mejor adaptada al ambiente en que apareció y le tocó y le sigue tocando vivir.
Por supuesto, a los psicólogos evolucionistas y neurocientíficos evolucionistas los atacan por muchos lados, tanto de mala fe, como de buena fe. De buena fe lo hace el filósofo latinoamericano Dr. Mario Bunge, cuando declara a la primera una pseudociencia, porque sus análisis se basan en que el ser humano moderno que junto con el habla se adaptó a una vida de sabana hace cien mil años y así funciona su cerebro, no ha seguido evolucionando. Esto último no lo dicen los psicólogos evolucionistas, lo dice Bunge.
La psicología evolucionista parte de la premisa de que gran parte de nuestro cerebro evolucionó hace cien mil años en la sabana africana y desarrollo ahí el lenguaje y el habla y si bien tiene que haber cambiado y evolucionado en todo ese tiempo, sus procesos básicos son los mismos que entonces. No parece una mala idea ni tampoco una falsa premisa, como lo muestran muchos resultados de sus investigaciones y muchos datos de la paleogenética moderna.
Un reciente estudio publicado en “Current Anthropology” sobre 60 culturas, analizando más de 600 fuentes bibliográficas, sobre conductas dependientes básicamente de las zonas más antiguas de nuestros cerebros identificó 7 reglas morales que parecen cumplirse universalmente: ayudar a la familia, ayudar al grupo, devolver favores, ser valientes, respeto a superiores, dividir justamente recursos y respetar propiedades ajenas. Un buen apoyo a la psicología evolutiva, pero que también nos dice que las adaptaciones a nuevas ecologías debieron ocurrir en funciones de las consideradas ejecutadas por las áreas más nuevas de nuestro cerebro, evolutivamente hablando.
Claro que todo el que conoce los procesos evolutivos afirma que estos son constantes en todos los seres vivos y la adaptación a la vida en elevados territorios así lo demuestra en humanos, como antes se sabía de muchos otros organismos.
Llegará el día que veremos los genes característicos de los individuos de una raza humana, que si bien casi en todos los humanos aparecen trazas de genes de otras razas (habrá que ver en mongoles, esquimales e indígenas brasileños si lo presentan, tras vivir aislados desde hace milenios) es casi seguro que aparecerán las variaciones que hacen a unos distintos de otros para ciertas cosas, ¡y quizás no!, pero hasta que no se realicen esos estudios, no sabremos.
Ya las investigaciones biomédicas se involucran poco a poco y cada vez más en esta ruta. Se estudió el fenómeno de por qué un 70% de los fumadores de raza negra jóvenes preferían fumar cigarrillos mentolados, algo que solo hace alrededor del 10% de la población estadounidense. Se encontró una variante de un gen, productor de una proteína que en presencia del mentol permite mayor fluidez en las mucosidades pulmonares, variante no encontrada en ninguno de los controles de raza blanca.
Se reportan medicamentos que actúan distintamente o con distinta potencia en varones   y hembras, así como entre asiáticos, negros y blancos estadounidenses. Además, ciertas enfermedades son más abundantes entre personas de ciertas razas y la intolerancia a la lactosa, por ejemplo, ha sido ya un fenómeno ampliamente estudiado.
Los problemas de las ciencias son como los de las democracias, los últimos se resuelven con mas democracia y los primeros, con más ciencia. El tiempo dirá.
Aunque me parece que no estudiar científicamente algo, por acuerdos políticos, nos lleve a parte alguna, como de hecho ha sido el caso de las razas humanas.


martes, 12 de febrero de 2019

Darwin, siempre Darwin



J. R. Albaine Pons


Los 12 de febrero se celebra mundial mente el día de Charles Darwin, en honor a su cumpleaños.

Ya lo sabemos, fue el sabio y naturalista inglés que propuso la teoría de la evolución, por medio de la selección natural.

Su idea, que desarrolló durante 26 años antes de ser publicada en 1859, y que vendió la tirada de 1,500 ejemplares en un solo día, ha devenido en el real inicio de las Ciencias Biológicas, al ofrecer una base teórica para la comprensión de todo lo vivo en nuestro planeta. Todo lo que hoy vive tiene ancestros, y muchos de estos ancestros son comunes, como tenemos los humanos y los chimpancés, todos los primates, todos los mamíferos, todos los animales y también las plantas, los hongos y las bacterias.

El impacto de los trabajos de Darwin no solo dio una base teórica a la biología, sino que sus ideas de que los humanos somos un animal más en el planeta, impactó la sociedad de su época y hasta nuestros días produce controversias. Y yo he pensado que somos un simple mono doméstico, (claro, también sabemos que hay humanos más animales que otros).

La idea del psicólogo evolucionista Steven Pinker, en su último libro En Defensa de la Ilustración (2018), ya en castellano, sobre la vida me parece importante e impresionante a la vez:

La vida tiene tres factores fundamentales – la segunda ley de la termodinámica, que dice que todo sistema cerrado  aumenta su entropía, que equivale a decir que tiende al caos, la evolución por selección natural y la información, que nos permite a los seres vivos evitar en lo posible el aumento del caos o la entropía por un cierto tiempo. La vida pues, lo vivo, sale de lo físico, pasa por lo químico, evoluciona en lo biológico y se mantiene por procesos de información, que a veces confundimos con “cosas”, cuando no son más que procesos, o sea los reificamos, como la digestión, la memoria y la consciencia, por decir tres ejemplos.

Aunque en vida de Darwin toda la ciencia y gran parte de la sociedad letrada aceptó la evolución, la causa principal de la misma, la selección natural, no fue aceptada por todos. Hubo que esperar a los años 30’s del pasado siglo XX por el desarrollo de la genética de poblaciones para su aceptación casi universal en el mundo de la ciencia.

Y digo casi porque aún hoy en el 2019 salen libros a la luz con teorías, como una reciente de cambios moleculares y termodinámica, que intentan demostrar lo errónea de la evolución darwiniana. Estos intentos, en lo que llamamos mundo occidental desarrollado, se dan con frecuencia y terminan en el olvido. Y señalo esto porque, por ejemplo, en el mundo musulmán la evolución es blasfemia y por lo tanto prohibida y es muy raro que se piense, se investigue y se escriba sobre ideas prohibidas.

El Imperio Británico reconoció a Darwin. Fue una de las cinco personas no miembros de la realeza, que tuvieron un funeral de estado en todo el siglo XIX. El único científico en ese siglo. Los otros cuatro fueron el Almirante Lord Nelson, que murió en la batalla de Trafalgar y los otros tres fueron Primer Ministro o jefes de gobierno del Imperio. Darwin fue enterrado junto a Newton, así fue el único científico en los cien años que la ciencia británica iluminó al mundo con sus descubrimientos, que recibió esa distinción.

“Nada tiene sentido en biología, si no es a la luz de la evolución”. Como expresara el gran evolucionista del siglo XX Theodosius Dobzhansky, ucraniano, graduado en la Universidad de Kiev, experto en genética de poblaciones, que fue de los pocos que pudieron escapar de Joseph Stalin y su Lisenko, anti darwinistas por decreto, “uno de los fundadores de la segunda oleada de la síntesis evolutiva moderna” como lo consideró el también evolucionista y gran divulgador de la evolución , ido a destiempo, Stephen Jay Gould en su magnum opus “The Structure of Evolutionary Theory” ( 2002), y no solo de la biología, como lo muestran los textos de Dobzhansky que amplían y aplican a otros campos del saber la teoría evolucionista, como sus textos “ La Base Biológica de la Libertad Humana” ( 1954) y “Human Culture and Evolution”  (1983).

Y como tantas veces se ha escrito, solo han muerto los que nunca son recordados. Feliz cumpleaños, Charles Darwin, todo el mundo lo celebra jubiloso, aunque algunos aún lo tienen que hacer en silencio.

jueves, 31 de enero de 2019

EL EXPERIMENTO DE J.B.WATSON CON ALBERTICO: ¿UN FRAUDE CIENTIFICO EN LA PSICOLOGIA?



J.R. Albaine Pons y Domingo Carrasco

En “The Chronicle Of Higher Education”, del 2 de junio de 2014, aparece un trabajo de Tom Bartlett que inicia de la manera siguiente: “En 2009, el misterio de décadas de antigüedad de ‘Albertico’ fue finalmente resuelto. ¿O acaso lo fue?, La búsqueda del Niño Perdido de la Psicología.” Se refiere al experimento que supuestamente realizara John B. Watson en un hospital de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos de Norteamérica y que lanzó el conductismo como la psicología de los Estados Unidos.
El “experimento” que Watson realizó con el bebé, quien es conocido en la literatura científica como Albertico (Little Albert), para probar que la fobia era adquirida mediante un condicionamiento clásico, fue mandado a filmar por Watson. En el film se puede ver cómo se le presentan a Albertico presuntos estímulos amenazantes, como son, un trozo de periódico ardiendo, luego un mono controlado por Watson mediante una correa atada a un collar. Inmediatamente continua frente al niño el desfile de lo que decimos son supuestos “estímulos amenazantes,” como un perro, una rata, y hasta un conejo.
¿Por qué filmar el experimento? ¿Qué fin propagandístico tenía el experimento? O peor aún, ¿sabía Watson cuál iba a ser el resultado de esta experiencia? estas sospechas son adelantadas por propio Bartlett. Este dice que estas palabras aparecen en la pantalla: “El miedo a un animal puede ser experimentalmente establecido mediante la estimulación del bebé con un sonido fuerte justo en el momento en que el animal le es presentado”. Da la impresión, por estas palabras, que el experimento fue filmado cuando se ejecutaba, y que, los experimentadores, suponían lo que iba a suceder, que no era otra  cosa que lo que tenían tramado: un show, un espectáculo, un fraude, de lo que luego resultaría ser la piedra fundacional del conductismo norteamericano.
La primera escena del desfile de los supuestos estímulos amenazantes no impresionó a Albertico. Todos eran estímulos “neutros”, que es el término con el que se designan en la jerga conductista a aquellos estímulos que no están asociados a las conductas que ellos anteceden. Entonces sucede la magia. Watson golpea con un martillo una barra de hierro y Albertico dizque se sobresalta, decimos dizque porque no se ve en el video, lo cual resultaría natural en caso de que realmente sucediera, y Pavlov ya había descrito el “reflejo de sobresalto”, conocido en España como “reflejo del moro”. Supuestamente esta experiencia se repitió varias veces, como dicen los textos, no sabemos cómo él sabía que tenía que repetirla varias veces, si hoy en día conocemos que cuando se trata de una experiencia negativa, como son las dolorosas o más bien traumáticas, basta una sola experiencia para  que genere Trastorno de Estrés Post Traumático, como en los casos, por ejemplo, de una violación sexual, un accidente de tránsito aparatoso, un acto terrorista o ser testigo presencial de un asesinato macabro. En el caso de las experiencias de condicionamiento realizadas por el propio Iván Pavlov, para activar la salivación ante el sonido de un zumbador, sonido este que no produce dolor, se necesitan muchísimos ensayos para lograr el condicionamiento.
No entendemos cómo una cosa que le ha costado tanto tiempo conocer a los psicólogos evolucionistas Watson ya la “sabía” casi un siglo antes.
Según lo que cuenta Bartlett, Watson uso a dos niños. Si, fueron dos niños diferentes. Un niño con trastornos del desarrollo y otro niño aparentemente sano. En  el video (Ver video https://www.youtube.com/watch?v=IteGZg2fWuY ) se ve que  estos estímulos neutros son presentados al niño de manera brusca, tanto así que asustaría, o mejor dicho, molestaría, no a un niño, a cualquiera. A pesar de todo, el bebé, de forma serena mira cada estímulo que le presentan con escaso interés: no hay lágrimas, ni berrinches. En cierto momento Rosalie, su ayudante, sujeta a este bebe por la espalda como para que no se cayera.
En la siguiente escena, cuenta Bartlett, lo que se puede ver en el video, que luego de la supuesta ocurrencia del ruido en presencia de la rata, el bebé, no el primero, sino otro, llora e intenta alejarse a rastras. El conejo y el mono también vuelven, junto con un perro diferente. El bebé llora cada vez que aparecen estos estímulos. Lo que sucedió, según se relata en numerosos artículos y libros, es que, por la asociación creada entre el ruido y esos animales peludos, el bebé se había condicionado a tenerle miedo a estos estímulos: al bebe se le había inculcado una fobia.
Bartlett se pregunta dramáticamente si Watson no habría generado en Albertico un terror a esos animales para toda la vida.
Un detalle sospechoso señalado por Bartlett: Watson habría proporcionado detalles biográficos relativamente escasos en las notas del experimento, y, se sabe, que había quemado sus papeles antes de su muerte. Esto dificultó durante mucho tiempo el esclarecimiento de la verdad que hoy empezamos a conocer.
Bartlett nos indica que “La verdadera identidad de ese bebé ha intrigado siempre a los estudiantes de psicología. ¿Quién era él? ¿Qué le pasó?” le preguntaban al propio Watson, quien respondía diciendo que nunca más supo de él, ni de su madre.
Ahora podemos ver alguna luz, gracias a Hall Beck, profesor de psicología en la Appalachian State University, de Carolina del Norte, quien publicó un artículo en el 2009 que arroja nuevas luces sobre el caso, aunque fue muy discutido. Beck y sus colegas investigadores habían rastreado muchas pistas sospechosas durante una década antes de llegar finalmente a una conclusión. Conclusión esta que ha cambiado la visión original de la “historia” de Albertico, según los libros de texto, que tantas veces repetimos e hicimos aprender a nuestros estudiantes de psicología.
Lo que encontraron echó una sombra aún más oscura sobre el éticamente dudoso experimento de Watson. Nadie sería capaz de mirar la película, o pensar sobre Little Albert, de la misma manera como la relatan los libros. (Aunque no hoy en día en Wikipedia).
Seamos directos, para no alargar la historia, y resumamos lo que nos dice Bartlett. Watson uso dos niños. Si, eran dos Albertico, y en el video de YouTube se ve claro: dos niños muy diferentes. Uno que pudiéramos decir, era de apariencia normal y, el otro, que era hidrocefálico y que padecía, además, de retardo mental. A este último es a quien primeramente presentan los estímulos en el experimento. Watson supuestamente golpea un tubo con un martillo que produciría, porque no se ve en el video, un ruido escandaloso que disparará el ya referido reflejo de sobresalto. Esto supuestamente hace que él bebe asocie la presencia de los estímulos inofensivos al susto que supuestamente ha sufrido, lo que le generaría como consecuencia una fobia, con lo cual quedaría completado el condicionamiento a la fobia en Albertico.
Entonces aparece en el video un Albertico (un niño diferente al primero) asustado, temeroso, que trata de escapar a los estímulos ya antes presentados  y a los cuales él (el primer niño) no temía.
Cuenta la Historia de la Psicología como creado el terror, Watson aplica, podemos decir, mágicamente, el remedio por primera vez de lo que se conoce como contra condicionamiento, técnica desarrollada años después del experimento, aunque ya conocida de Pavlov y base del fenómeno de la extinción en sus estudios. En casos de temores del tipo que acabamos de mencionar, al niño se le abraza y acaricia mientras es alimentado en presencia de los estímulos que disparan las reacciones de miedo (esta parte no aparece en el video, ¿si no se filmó, sucedió?), con lo cual las reacciones negativas irían desapareciendo paulatinamente, luego de lo cual Albertico volvería a reaccionar ante dichos estímulos como lo hiciera la primera vez, sin mostrar ningún temor.
Las investigaciones citadas por Bartlett dan cuenta de que aparecieron los dos Albertico. Si, dos, pero ya muertos.  Uno fue Douglas Merritte, el que padecía retardo mental e hidrocefalia, quien muriera a los seis años de edad. Bartlett muestra la foto de la tumba del niño, localizada por Beck y Fridlund, hallazgo reportado en 2012 como parte de su investigación sobre el caso de Albertico. El propio Beck nos dice que su investigación le tomo más años de los que el niño vivió, quien muriera en 1925. El otro fue William Albert B., de quien Bartlett muestra una fotografía aportada por una sobrina residente en Canadá, ya un señor adulto mayor, antes de fallecer a los ochenta y siete años de edad. De este último la sobrina cuenta que cuando él la visitaba, lo que hacía con cierta frecuencia, antes de entrar a la casa, ella debía encerrar en una habitación a unos perritos chihuahua que tenía, debido a que el tío Albert temía a los  perros sin importar su tamaño. Entonces, ¿Cuál fue la fobia que Watson eliminó a Albertico mediante el “contra condicionamiento”?.
De las investigaciones que se han hecho “en busca del niño perdido de la psicología” se sabe que, la madre de Albertico, horrorizada por las torturas a las que Watson habría sometido al niño, abandonó su empleo en el hospital donde éste hacia sus pruebas con los dos niños, sin que jamás se supiera de ella y de su Albertico.
Recordemos que Watson se vio envuelto en un escándalo mayúsculo al divorciarse de su esposa en esos momentos y casarse con Rosalie Rayner, la estudiante graduada que le asistió en el experimento, algo considerado muy reprochable para la época. A consecuencia del escándalo fue expulsado de John Hopkins University y de todo lo que tuviese que ver con la Psicología. Además le fueron retirados todos los títulos y honores recibidos. Sus hijos fueron criados en las estrictas medidas por él defendidas y resulto que todos intentaron suicidarse cuando adultos y uno lo logró. Curiosamente en los años 50s, todas las sanciones impuestas a Watson a raíz de dicho escándalo le fueron retiradas, y le restablecieron sus puestos, membresías y honores perdidos, según señala Bartlett; aunque ya el propio Watson no estaba interesado en la academia.
A nosotros no nos queda otra cosa que preguntarnos ¿Qué razón tan poderosa tuvieron en Estados Unidos de Norte América para perdonarle a Watson sus “ofensas” a la moral victoriana y premiarlo con su rehabilitación? Parece que al fin y al cabo lo que Watson hizo produjo algún beneficio: darle visos de legitimidad al conductismo operante que ya a mitad de los años 50s era seriamente cuestionado y, nos parece a nosotros, se necesitaba como contraparte de los descubrimientos de Pavlov en el ámbito de la Guerra Fría de la época. Independientemente de que eso fuera así, J.B. Watson fue una de las personalidades mas controversiales de la psicología estadounidense delEl experimento de J.B. Watson con Albertico: ¿Un fraude científico en la Psicología?
J.R. Albaine Pons y Domingo Carrasco
En “The Chronicle Of Higher Education”, del 2 de junio de 2014, aparece un trabajo de Tom Bartlett que inicia de la manera siguiente: “En 2009, el misterio de décadas de antigüedad de ‘Albertico’ fue finalmente resuelto. ¿O acaso lo fue?, La búsqueda del Niño Perdido de la Psicología.” Se refiere al experimento que supuestamente realizara John B. Watson en un hospital de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos de Norteamérica y que lanzó el conductismo como la psicología de los Estados Unidos.
El “experimento” que Watson realizó con el bebé, quien es conocido en la literatura científica como Albertico (Little Albert), para probar que la fobia era adquirida mediante un condicionamiento clásico, fue mandado a filmar por Watson. En el film se puede ver cómo se le presentan a Albertico presuntos estímulos amenazantes, como son, un trozo de periódico ardiendo, luego un mono controlado por Watson mediante una correa atada a un collar. Inmediatamente continua frente al niño el desfile de lo que decimos son supuestos “estímulos amenazantes,” como un perro, una rata, y hasta un conejo.
¿Por qué filmar el experimento? ¿Qué fin propagandístico tenía el experimento? O peor aún, ¿sabía Watson cuál iba a ser el resultado de esta experiencia? estas sospechas son adelantadas por propio Bartlett. Este dice que estas palabras aparecen en la pantalla: “El miedo a un animal puede ser experimentalmente establecido mediante la estimulación del bebé con un sonido fuerte justo en el momento en que el animal le es presentado”. Da la impresión, por estas palabras, que el experimento fue filmado cuando se ejecutaba, y que, los experimentadores, suponían lo que iba a suceder, que no era otra  cosa que lo que tenían tramado: un show, un espectáculo, un fraude, de lo que luego resultaría ser la piedra fundacional del conductismo norteamericano.
La primera escena del desfile de los supuestos estímulos amenazantes no impresionó a Albertico. Todos eran estímulos “neutros”, que es el término con el que se designan en la jerga conductista a aquellos estímulos que no están asociados a las conductas que ellos anteceden. Entonces sucede la magia. Watson golpea con un martillo una barra de hierro y Albertico dizque se sobresalta, decimos dizque porque no se ve en el video, lo cual resultaría natural en caso de que realmente sucediera, y Pavlov ya había descrito el “reflejo de sobresalto”, conocido en España como “reflejo del moro”. Supuestamente esta experiencia se repitió varias veces, como dicen los textos, no sabemos cómo él sabía que tenía que repetirla varias veces, si hoy en día conocemos que cuando se trata de una experiencia negativa, como son las dolorosas o más bien traumáticas, basta una sola experiencia para  que genere Trastorno de Estrés Post Traumático, como en los casos, por ejemplo, de una violación sexual, un accidente de tránsito aparatoso, un acto terrorista o ser testigo presencial de un asesinato macabro. En el caso de las experiencias de condicionamiento realizadas por el propio Iván Pavlov, para activar la salivación ante el sonido de un zumbador, sonido este que no produce dolor, se necesitan muchísimos ensayos para lograr el condicionamiento.
No entendemos cómo una cosa que le ha costado tanto tiempo conocer a los psicólogos evolucionistas Watson ya la “sabía” casi un siglo antes.
Según lo que cuenta Bartlett, Watson uso a dos niños. Si, fueron dos niños diferentes. Un niño con trastornos del desarrollo y otro niño aparentemente sano. En  el video (Ver video https://www.youtube.com/watch?v=IteGZg2fWuY ) se ve que  estos estímulos neutros son presentados al niño de manera brusca, tanto así que asustaría, o mejor dicho, molestaría, no a un niño, a cualquiera. A pesar de todo, el bebé, de forma serena mira cada estímulo que le presentan con escaso interés: no hay lágrimas, ni berrinches. En cierto momento Rosalie, su ayudante, sujeta a este bebe por la espalda como para que no se cayera.
En la siguiente escena, cuenta Bartlett, lo que se puede ver en el video, que luego de la supuesta ocurrencia del ruido en presencia de la rata, el bebé, no el primero, sino otro, llora e intenta alejarse a rastras. El conejo y el mono también vuelven, junto con un perro diferente. El bebé llora cada vez que aparecen estos estímulos. Lo que sucedió, según se relata en numerosos artículos y libros, es que, por la asociación creada entre el ruido y esos animales peludos, el bebé se había condicionado a tenerle miedo a estos estímulos: al bebe se le había inculcado una fobia.
Bartlett se pregunta dramáticamente si Watson no habría generado en Albertico un terror a esos animales para toda la vida.
Un detalle sospechoso señalado por Bartlett: Watson habría proporcionado detalles biográficos relativamente escasos en las notas del experimento, y, se sabe, que había quemado sus papeles antes de su muerte. Esto dificultó durante mucho tiempo el esclarecimiento de la verdad que hoy empezamos a conocer.
Bartlett nos indica que “La verdadera identidad de ese bebé ha intrigado siempre a los estudiantes de psicología. ¿Quién era él? ¿Qué le pasó?” le preguntaban al propio Watson, quien respondía diciendo que nunca más supo de él, ni de su madre.
Ahora podemos ver alguna luz, gracias a Hall Beck, profesor de psicología en la Appalachian State University, de Carolina del Norte, quien publicó un artículo en el 2009 que arroja nuevas luces sobre el caso, aunque fue muy discutido. Beck y sus colegas investigadores habían rastreado muchas pistas sospechosas durante una década antes de llegar finalmente a una conclusión. Conclusión esta que ha cambiado la visión original de la “historia” de Albertico, según los libros de texto, que tantas veces repetimos e hicimos aprender a nuestros estudiantes de psicología.
Lo que encontraron echó una sombra aún más oscura sobre el éticamente dudoso experimento de Watson. Nadie sería capaz de mirar la película, o pensar sobre Little Albert, de la misma manera como la relatan los libros. (Aunque no hoy en día en Wikipedia).
Seamos directos, para no alargar la historia, y resumamos lo que nos dice Bartlett. Watson uso dos niños. Si, eran dos Albertico, y en el video de YouTube se ve claro: dos niños muy diferentes. Uno que pudiéramos decir, era de apariencia normal y, el otro, que era hidrocefálico y que padecía, además, de retardo mental. A este último es a quien primeramente presentan los estímulos en el experimento. Watson supuestamente golpea un tubo con un martillo que produciría, porque no se ve en el video, un ruido escandaloso que disparará el ya referido reflejo de sobresalto. Esto supuestamente hace que él bebe asocie la presencia de los estímulos inofensivos al susto que supuestamente ha sufrido, lo que le generaría como consecuencia una fobia, con lo cual quedaría completado el condicionamiento a la fobia en Albertico.
Entonces aparece en el video un Albertico (un niño diferente al primero) asustado, temeroso, que trata de escapar a los estímulos ya antes presentados  y a los cuales él (el primer niño) no temía.
Cuenta la Historia de la Psicología como creado el terror, Watson aplica, podemos decir, mágicamente, el remedio por primera vez de lo que se conoce como contra condicionamiento, técnica desarrollada años después del experimento, aunque ya conocida de Pavlov y base del fenómeno de la extinción en sus estudios. En casos de temores del tipo que acabamos de mencionar, al niño se le abraza y acaricia mientras es alimentado en presencia de los estímulos que disparan las reacciones de miedo (esta parte no aparece en el video, ¿si no se filmó, sucedió?), con lo cual las reacciones negativas irían desapareciendo paulatinamente, luego de lo cual Albertico volvería a reaccionar ante dichos estímulos como lo hiciera la primera vez, sin mostrar ningún temor.
Las investigaciones citadas por Bartlett dan cuenta de que aparecieron los dos Albertico. Si, dos, pero ya muertos.  Uno fue Douglas Merritte, el que padecía retardo mental e hidrocefalia, quien muriera a los seis años de edad. Bartlett muestra la foto de la tumba del niño, localizada por Beck y Fridlund, hallazgo reportado en 2012 como parte de su investigación sobre el caso de Albertico. El propio Beck nos dice que su investigación le tomo más años de los que el niño vivió, quien muriera en 1925. El otro fue William Albert B., de quien Bartlett muestra una fotografía aportada por una sobrina residente en Canadá, ya un señor adulto mayor, antes de fallecer a los ochenta y siete años de edad. De este último la sobrina cuenta que cuando él la visitaba, lo que hacía con cierta frecuencia, antes de entrar a la casa, ella debía encerrar en una habitación a unos perritos chihuahua que tenía, debido a que el tío Albert temía a los  perros sin importar su tamaño. Entonces, ¿Cuál fue la fobia que Watson eliminó a Albertico mediante el “contra condicionamiento”?.
De las investigaciones que se han hecho “en busca del niño perdido de la psicología” se sabe que, la madre de Albertico, horrorizada por las torturas a las que Watson habría sometido al niño, abandonó su empleo en el hospital donde éste hacia sus pruebas con los dos niños, sin que jamás se supiera de ella y de su Albertico.
Recordemos que Watson se vio envuelto en un escándalo mayúsculo al divorciarse de su esposa en esos momentos y casarse con Rosalie Rayner, la estudiante graduada que le asistió en el experimento, algo considerado muy reprochable para la época. A consecuencia del escándalo fue expulsado de John Hopkins University y de todo lo que tuviese que ver con la Psicología. Además le fueron retirados todos los títulos y honores recibidos. Sus hijos fueron criados en las estrictas medidas por él defendidas y resulto que todos intentaron suicidarse cuando adultos y uno lo logró. Curiosamente en los años 50s, todas las sanciones impuestas a Watson a raíz de dicho escándalo le fueron retiradas, y le restablecieron sus puestos, membresías y honores perdidos, según señala Bartlett; aunque ya el propio Watson no estaba interesado en la academia.
A nosotros no nos queda otra cosa que preguntarnos ¿Qué razón tan poderosa tuvieron en Estados Unidos de Norte América para perdonarle a Watson sus “ofensas” a la moral victoriana y premiarlo con su rehabilitación? Parece que al fin y al cabo lo que Watson hizo produjo algún beneficio: darle visos de legitimidad al conductismo operante que ya a mitad de los años 50s era seriamente cuestionado y, nos parece a nosotros, se necesitaba como contraparte de los descubrimientos de Pavlov en el ámbito de la Guerra Fría de la época. Independientemente de que eso fuera así, J.B. Watson fue una de las personalidades mas controversiales de la psicología estadounidense del 

sábado, 12 de enero de 2019

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS

viernes, 25 de marzo de 2016

UN CUENTO DE SEMANA SANTA

J.R. Albaine Pons

En todo mi entorno, nadie dudaba de la existencia de Dios. Todos también creían que los muertos, bajo ciertas circunstancias, salían a caminar por ahí.

Le contaban a cualquiera, en cualquier conversación trivial, que Antonito Luna  sale de noche y llora en las esquinas del cementerio hasta que se levanta el sol, porque aún sufría por haber matado a su mujer en su propia cama, que él había comprado a plazos en la mueblería La Fe, de unos evangélicos, cuando la encontró desnuda con su primo hermano entre las piernas, que elevadas y temblorosas dejaban ver las nalgas escuálidas y pálidas de su primo en el medio; y que luego  de la puñalada que atravesó el corazón de su mujer que solo pudo abrir la boca aunque nada dijo, ni gritar pudo, le dijo al primo: vete, no puedo matar  mi sangre.

Y antes de que llegaran los policías, los médicos, los vecinos, la ambulancia, los curiosos, y de que se desmayara la cocinera, que dormía en la casa y estaba con la familia desde hacía treinta años, él se ahorcara con una corbata amarilla de flores rosadas que le había regalado esa, su mujer, en un pasado cumpleaños.

Todavía después de muerto la seguía queriendo, a ella, la que murió por su mano; no podía olvidar su pelo rizo y esa sonrisa que le alegraba tanto sus tiempos buenos y también sus tiempos malos, su cuerpo tan ligero y sus suspiros que escuchaba durante las noches y también en algunos días, encerrado en su nicho de cemento en el cementerio municipal; y salía por las noches a llorar su muerte y su ida a destiempo. Y a todo el mundo le parecía sumamente lógico que saliera y que llorara y que la siguiera llorando y que la siguiera queriendo. Porque siempre, desde que el mundo es mundo, han existido los amores que matan; siempre con un profundo suspiro, decía aquel que contaba la historia.

Ese era mi mundo y entre esos mitos fue mi infancia.

Y eso hacía que yo todavía, ya un adolescente, diese una vuelta enorme por otras calles para no tener que pasar cerca del cementerio, cuando volvía por las noches a mi casa. Por suerte, llegué a pensar alguna vez, los muertos son medio haraganes, nunca salen lejos de sus tumbas. Medio haraganes o faltos de ejercicios, llegué a pensar después.

Pero quizás Yo era muy curioso.

En segundo año de bachillerato, el Hermano Bernardo, que nos enseñaba literatura española y latinoamericana en las clases de español y siempre encontraba la oportunidad de repetir algo de Amado Nervo, quizás por ser mejicano, su preferido era La Amada Inmovil, aún recuerdo:- ¡De tal manera la quería,/ que estar sin ti es estar sin mí!- y pensábamos algunos que se incorporó a los Hermanos de la Salle porque se le murió alguna noviecita, fue a quien escogí para preguntar en un pasillo del colegio que estaba frente a la cancha de baloncesto, si se podía ser cristiano sin ser católico y su respuesta y su elevado tono de voz y la iracundia que apareció en sus ojos todavía las recuerdo, que eso era imposible, que nadie podía ser cristiano sin ser católico.


Mi voz con algo de miedo le dijo que mi vecina, Doña Florida era cristiana evangélica, que leían la Biblia todo el tiempo y que insistían en ser los mejores cristianos. ʺ¡¡ Mienten, mienten!!ʺ, casi como un grito fue su respuesta. Claro, no me convenció. Pero me dejó asustado.

Yo era muy amigo de Manuelito, el hijo de nuestros vecinos evangélicos e iba mucho a su casa, a conversar, a jugar y ya con más edad a ver a su hermana pasar y a intercambiar las revistas eróticas de la época, que llegaban puntualmente todos los meses a un librero callejero del centro del pueblo, al cruzar el edificio de correos, como aquella famosa Pimienta, editada por cubanos de Miami, que todos los muchachos no nos cansábamos de hojear.

Mi madre era una mujer elegante y siempre lo que se dice bien puesta. Desde que se levantaba usaba zapatos de tacones (tacones bajos) y tenía su larga melena rubia bien cepillada hacia atrás, pintalabios y algo suave de colorete en las mejillas. Decía que a ella nadie nunca la había visto en chancletas. Quizás por eso un día le pregunté a Doña Florida, nuestra vecina que todos los días salía temprano a trabajar a la tienda de muebles de su marido Don Manuel; “¿Doña Florida, pero Ud. nunca se pinta, ni se pone pintalabios?” Claro, expresión-pregunta de un casi adolescente curioso y algo atrevido. “Claro que no, la Virgen María nunca se pintó, ni nunca se puso tacos ni medias de nylon”.

No se si fue que me sentí herido porque imaginé un comentario negativo sobre mi madre o fue que me salió decir lo que dije por asociación de ideas y una presunción de ser inteligente y por lo tanto lógico.-¡ Pero Doña Florida, la Virgen María se montaba en un burro y Ud. tiene un Chevrolet  Bel-Air del año!-

Por supuesto, la queja llegó a mi padre, que le había faltado el respeto a Doña Florida y la golpiza y el castigo del fin de semana sin cine, ni juego de pelota, ni salida, no se hizo esperar.

Entre nuestra casa y la de Manuelito estaba la fábrica de tacones de madera para zapatos de mujer de los Hermanos Rodríguez. Fermín, uno de ellos y de quien puedo decir que conocía desde que nací, y era con quien me sentía más cercano, había escuchado mi conversación con Doña Florida, pero nunca me pasó por la mente pensar que fuese él quien había llevado el cuento a mi casa. Años después supe que fue el mismo Don Manuel quien fue a contarle y a quejarse con mi padre. A los pocos días del suceso, Fermín me dice: “Mon, eres despierto, pero en este país hay que aprender a entender y tener la boca cerrada. Ya mataron a Trujillo, pero uno nunca sabe”.

Hasta ese día creí en Dios.

Entre la mentira del Hermano Bernardo y el show que me armó Doña Florida pensé: Todo eso de las religiones deben de ser cuentos, lo de los muertos andantes también. ¿Cómo será de verdad el mundo? Pero me llevé de Fermín, no se lo conté a nadie.

Ese año, durante las vacaciones de Semana Santa, partí tres días a la playa de Puerto Plata con otro amigo y también vecino, El Cabo. Con dos pequeños bultos nos fuimos a Las Carreras, la amplia calle donde se estacionaban los autos de servicio público que tenían la ruta hacia Puerto Plata, abordamos un auto no muy nuevo ni en muy buenas condiciones y nos fuimos de aventura hacia el norte, hacia la mar. Lo curioso fue que mis padres al yo decir que iba con El Cabo supusieron que iba con sus padres y los de él entendieron lo mismo, a nadie le podía pasar por la cabeza que nos íbamos los dos solos.

Estábamos sentados en la arena de la playa de Long Beach él y yo solos, y unos 20 metros detrás de nosotros, debajo de una mata de uva de playa, cinco mujeres que a leguas se notaba que eran prostitutas, cueros, como les decimos comúnmente, también sentadas en la arena en compañía de un hombre. Tenían una gran toalla de playa y sobre ésta, comida, bebida y una radio-casetera con merengues a todo volumen y algunas de las mujeres bailaban solas, aunque libidinosamente, en grandes trajes de baño bikini. Las veíamos solo de reojo.

Mas nadie en la playa de Long Beach de Puerto Plata. El mar con su coloración verde azul y finas franjas moradas de las zonas de algas estaba tranquilito. A lo lejos el rompeolas coralino natural dejaba ver una línea tenue de espuma blanca para mas allá cambiar el mar de color y volverse azul profundo, algo metálico por los rayos del sol. Era un Jueves Santo y hasta algo de miedo nos daba meternos al agua, cosa que hicimos aunque muy cerca de la orilla siempre. Pero estaba en la playa y me bañe en el mar, era mi liberación de las creencias con las que había crecido, o eso pensé yo. Pero no pudimos con la soledad, estaba tan desierta la playa que sin discutirlo ni expresarlo sentimos un miedo proverbial de que algo podía salir mal y así, luego de irnos por la tarde al pueblo y dormir en un hotelito de los que cobraban por horas, al otro día temprano volvimos a Santiago. Un viernes Santo, éramos, mi amigo y yo, los únicos pasajeros del carro público que iba a Santiago, y eso, porque había ido a Puerto Plata a llevar unos paquetes de madrugada.

Pero recuerdo la carretera, y recuerdo que la íbamos comentando. Al salir de Puerto Plata todo era caña de azúcar, verde cotorra al sol y ya alta. La brisa empujaba las hojas como si fuesen olas de mar, pero el tono era de distinto verde y así seguía la carretera, casi en una línea recta hasta llegar al cruce de Sosua e iniciar la subida de las lomas. En Yásica, que el chofer nos pidió disculpas porque tenía que desmontarse a algo, aprovechamos y nos fuimos a ver el rio Yásica, que se movía como una culebrita en el fondo de una profunda barranca perpendicular al rio. Recuerdo que dije a mi amigo, Yo no sé, pero no quisiera vivir aquí, un día este pueblo se va a derrumbar y amanecerá en el medio del rio, pero la vista era espectacular. Y las amapolas estaban ya en flor cubriendo de sombra a los cafetos. Aprovechamos y compramos unos quesos, si no, nadie nos creería que nos fuimos solos a la playa. Al llegar a La Cumbre, el lugar más alto de la carretera, los tres, mi amigo, el chofer y Yo nos quedamos callados, al pasar la entrada del pequeño camino donde hace pocos años la dictadura de Trujillo mató a palos a tres hermanas y su chofer, que se consideraban desde entonces heroínas del país y el viejo auto, un Austin europeo, inició el descenso de regreso a nuestras casas.

Agradable, a pesar de todo, La Cumbre, los profundos barrancos a una orilla de la carretera no daban miedo, pues el monte los cubría y los aguacateros sobresalían a los demás árboles, con sus hojas verde oscuro de temporada de cambio, previo a la refoliación y a la producción de aguacates criollos que eran famosos por todo el Cibao.

Es que las Semanas Santas de mi infancia eran atroces. Música Clásica en la radio el día entero, todo el tiempo, ni noticias se ofrecían; música de muertos le decían. Un gran silencio en todo el pueblo, pues Santiago aún no llegaba a ser ciudad; las iglesias cubiertas por paños morados, todas sus vírgenes, todos sus santos, todos sus altares, todo era lúgubre. Que no se podía ir al rio ni ir a la piscina pues uno desaparecía y se convertía en pez. Que no se podía ni golpear un árbol con una vara o una pelota porque la sangre de Jesucristo brotaría al instante. Imagínese Ud. amigo lector, encontrarse uno de frente con la sangre de Cristo.

Y las Procesiones por las tardes. Procesiones de damas de blanco, las Hijas de la Altagracia, y un gentío detrás en dos filas, una a cada lado de la calle, hasta llegar al primer santo, generalmente una Virgen y de ahí para atrás todos agolpados ocupando la calle en pleno, en un desfile de una iglesia a otra con La Dolorosa a cuestas, con el Jesús Sacrificado, con San José, el padre afligido, algunos con una cruz a cuestas, con el finalmente Jesús Resucitado.  La banda de música de los bomberos municipales entonaba algo lúgubre, con la tuba siempre sobresaliendo sobre el ruido de los demás instrumentos y el bombo con sus pausadas explosiones que intentaban supuestamente interpretar  alguna pieza de réquiem clásico, siempre cerraba la Santa Procesión.

 El único punto jubiloso de la semana era la quema del Judas, un monigote lleno de fuegos artificiales que se paseaba el Sábado Santo por las distintas calles en cada barrio, bajo el cántico de: “¿Y a qué hora lo matan? a las tres…¿y a qué hora lo matan? a las tres”, repetido una y otra vez con toda la chiquillada detrás y unos beatos cargando el muñeco. A las tres de la tarde en alguna esquina o solar yermo,  se incendiaba y sonaban los cohetes chinos pegados al espantajo del Judas, bajo el aplauso y los gritos de todos los presentes. El pueblo se vengaba así de aquel que vendió a Jesús por unas monedas de plata y ya podía Jesús resucitar otra vez el domingo y todos volver a una vida normal, con música, con juegos de pelota, con visitas al rio, donde Dios todo lo veía, todo lo sabía, todo lo perdonaba y los muertos volvían a desparramar sus lágrimas por las noches en las esquinas del cementerio del pueblo. Esa fue mi cultura y la cultura de mi infancia.