sábado, 12 de enero de 2019
viernes, 25 de marzo de 2016
UN CUENTO DE SEMANA SANTA
J.R. Albaine Pons
En todo mi entorno, nadie dudaba de la
existencia de Dios. Todos también creían que los muertos, bajo ciertas
circunstancias, salían a caminar por ahí.
Le contaban a cualquiera, en cualquier
conversación trivial, que Antonito Luna sale de noche y llora en las esquinas del
cementerio hasta que se levanta el sol, porque aún sufría por haber matado a su
mujer en su propia cama, que él había comprado a plazos en la mueblería La Fe,
de unos evangélicos, cuando la encontró desnuda con su primo hermano entre las
piernas, que elevadas y temblorosas dejaban ver las nalgas escuálidas y pálidas
de su primo en el medio; y que luego de
la puñalada que atravesó el corazón de su mujer que solo pudo abrir la boca
aunque nada dijo, ni gritar pudo, le dijo al primo: vete, no puedo matar mi sangre.
Y antes de que llegaran los policías, los
médicos, los vecinos, la ambulancia, los curiosos, y de que se desmayara la
cocinera, que dormía en la casa y estaba con la familia desde hacía treinta años,
él se ahorcara con una corbata amarilla de flores rosadas que le había regalado
esa, su mujer, en un pasado cumpleaños.
Todavía después de muerto la seguía queriendo,
a ella, la que murió por su mano; no podía olvidar su pelo rizo y esa sonrisa
que le alegraba tanto sus tiempos buenos y también sus tiempos malos, su cuerpo
tan ligero y sus suspiros que escuchaba durante las noches y también en algunos
días, encerrado en su nicho de cemento en el cementerio municipal; y salía por
las noches a llorar su muerte y su ida a destiempo. Y a todo el mundo le
parecía sumamente lógico que saliera y que llorara y que la siguiera llorando y
que la siguiera queriendo. Porque siempre, desde que el mundo es mundo, han
existido los amores que matan; siempre con un profundo suspiro, decía aquel que
contaba la historia.
Ese era mi mundo y entre esos mitos fue mi
infancia.
Y eso hacía que yo todavía, ya un adolescente,
diese una vuelta enorme por otras calles para no tener que pasar cerca del
cementerio, cuando volvía por las noches a mi casa. Por suerte, llegué a pensar
alguna vez, los muertos son medio haraganes, nunca salen lejos de sus tumbas.
Medio haraganes o faltos de ejercicios, llegué a pensar después.
Pero quizás Yo era muy curioso.
En segundo año de bachillerato, el Hermano
Bernardo, que nos enseñaba literatura española y latinoamericana en las clases
de español y siempre encontraba la oportunidad de repetir algo de Amado Nervo,
quizás por ser mejicano, su preferido era La Amada Inmovil, aún recuerdo:- ¡De
tal manera la quería,/ que estar sin ti es estar sin mí!- y pensábamos algunos
que se incorporó a los Hermanos de la Salle porque se le murió alguna noviecita,
fue a quien escogí para preguntar en un pasillo del colegio que estaba frente a
la cancha de baloncesto, si se podía ser cristiano sin ser católico y su
respuesta y su elevado tono de voz y la iracundia que apareció en sus ojos
todavía las recuerdo, que eso era imposible, que nadie podía ser cristiano sin
ser católico.
Mi voz con algo de miedo le dijo que mi
vecina, Doña Florida era cristiana evangélica, que leían la Biblia todo el
tiempo y que insistían en ser los mejores cristianos. ʺ¡¡ Mienten, mienten!!ʺ,
casi como un grito fue su respuesta. Claro, no me convenció. Pero me dejó
asustado.
Yo era muy amigo de Manuelito, el hijo de
nuestros vecinos evangélicos e iba mucho a su casa, a conversar, a jugar y ya
con más edad a ver a su hermana pasar y a intercambiar las revistas eróticas de
la época, que llegaban puntualmente todos los meses a un librero callejero del
centro del pueblo, al cruzar el edificio de correos, como aquella famosa
Pimienta, editada por cubanos de Miami, que todos los muchachos no nos
cansábamos de hojear.
Mi madre era una mujer elegante y siempre lo
que se dice bien puesta. Desde que se levantaba usaba zapatos de tacones (tacones
bajos) y tenía su larga melena rubia bien cepillada hacia atrás, pintalabios y
algo suave de colorete en las mejillas. Decía que a ella nadie nunca la había
visto en chancletas. Quizás por eso un día le pregunté a Doña Florida, nuestra
vecina que todos los días salía temprano a trabajar a la tienda de muebles de
su marido Don Manuel; “¿Doña Florida, pero Ud. nunca se pinta, ni se pone
pintalabios?” Claro, expresión-pregunta de un casi adolescente curioso y algo
atrevido. “Claro que no, la Virgen María nunca se pintó, ni nunca se puso tacos
ni medias de nylon”.
No se si fue que me sentí herido porque
imaginé un comentario negativo sobre mi madre o fue que me salió decir lo que
dije por asociación de ideas y una presunción de ser inteligente y por lo tanto
lógico.-¡ Pero Doña Florida, la Virgen María se montaba en un burro y Ud. tiene
un Chevrolet Bel-Air del año!-
Por supuesto, la queja llegó a mi padre, que
le había faltado el respeto a Doña Florida y la golpiza y el castigo del fin de
semana sin cine, ni juego de pelota, ni salida, no se hizo esperar.
Entre nuestra casa y la de Manuelito estaba
la fábrica de tacones de madera para zapatos de mujer de los Hermanos
Rodríguez. Fermín, uno de ellos y de quien puedo decir que conocía desde que
nací, y era con quien me sentía más cercano, había escuchado mi conversación
con Doña Florida, pero nunca me pasó por la mente pensar que fuese él quien
había llevado el cuento a mi casa. Años después supe que fue el mismo Don
Manuel quien fue a contarle y a quejarse con mi padre. A los pocos días del
suceso, Fermín me dice: “Mon, eres despierto, pero en este país hay que
aprender a entender y tener la boca cerrada. Ya mataron a Trujillo, pero uno
nunca sabe”.
Hasta ese día creí en Dios.
Entre la mentira del Hermano Bernardo y el
show que me armó Doña Florida pensé: Todo eso de las religiones deben de ser
cuentos, lo de los muertos andantes también. ¿Cómo será de verdad el mundo?
Pero me llevé de Fermín, no se lo conté a nadie.
Ese año, durante las vacaciones de Semana
Santa, partí tres días a la playa de Puerto Plata con otro amigo y también
vecino, El Cabo. Con dos pequeños bultos nos fuimos a Las Carreras, la amplia
calle donde se estacionaban los autos de servicio público que tenían la ruta
hacia Puerto Plata, abordamos un auto no muy nuevo ni en muy buenas condiciones
y nos fuimos de aventura hacia el norte, hacia la mar. Lo curioso fue que mis
padres al yo decir que iba con El Cabo supusieron que iba con sus padres y los
de él entendieron lo mismo, a nadie le podía pasar por la cabeza que nos íbamos
los dos solos.
Estábamos sentados en la arena de la playa de
Long Beach él y yo solos, y unos 20 metros detrás de nosotros, debajo de una
mata de uva de playa, cinco mujeres que a leguas se notaba que eran
prostitutas, cueros, como les decimos comúnmente, también sentadas en la arena
en compañía de un hombre. Tenían una gran toalla de playa y sobre ésta, comida,
bebida y una radio-casetera con merengues a todo volumen y algunas de las
mujeres bailaban solas, aunque libidinosamente, en grandes trajes de baño
bikini. Las veíamos solo de reojo.
Mas nadie en la playa de Long Beach de Puerto
Plata. El mar con su coloración verde azul y finas franjas moradas de las zonas
de algas estaba tranquilito. A lo lejos el rompeolas coralino natural dejaba
ver una línea tenue de espuma blanca para mas allá cambiar el mar de color y
volverse azul profundo, algo metálico por los rayos del sol. Era un Jueves
Santo y hasta algo de miedo nos daba meternos al agua, cosa que hicimos aunque
muy cerca de la orilla siempre. Pero estaba en la playa y me bañe en el mar,
era mi liberación de las creencias con las que había crecido, o eso pensé yo.
Pero no pudimos con la soledad, estaba tan desierta la playa que sin discutirlo
ni expresarlo sentimos un miedo proverbial de que algo podía salir mal y así,
luego de irnos por la tarde al pueblo y dormir en un hotelito de los que
cobraban por horas, al otro día temprano volvimos a Santiago. Un viernes Santo,
éramos, mi amigo y yo, los únicos pasajeros del carro público que iba a
Santiago, y eso, porque había ido a Puerto Plata a llevar unos paquetes de
madrugada.
Pero recuerdo la carretera, y recuerdo que la
íbamos comentando. Al salir de Puerto Plata todo era caña de azúcar, verde
cotorra al sol y ya alta. La brisa empujaba las hojas como si fuesen olas de
mar, pero el tono era de distinto verde y así seguía la carretera, casi en una
línea recta hasta llegar al cruce de Sosua e iniciar la subida de las lomas. En
Yásica, que el chofer nos pidió disculpas porque tenía que desmontarse a algo,
aprovechamos y nos fuimos a ver el rio Yásica, que se movía como una culebrita
en el fondo de una profunda barranca perpendicular al rio. Recuerdo que dije a
mi amigo, Yo no sé, pero no quisiera vivir aquí, un día este pueblo se va a
derrumbar y amanecerá en el medio del rio, pero la vista era espectacular. Y
las amapolas estaban ya en flor cubriendo de sombra a los cafetos. Aprovechamos
y compramos unos quesos, si no, nadie nos creería que nos fuimos solos a la
playa. Al llegar a La Cumbre, el lugar más alto de la carretera, los tres, mi
amigo, el chofer y Yo nos quedamos callados, al pasar la entrada del pequeño
camino donde hace pocos años la dictadura de Trujillo mató a palos a tres
hermanas y su chofer, que se consideraban desde entonces heroínas del país y el
viejo auto, un Austin europeo, inició el descenso de regreso a nuestras casas.
Agradable, a pesar de todo, La Cumbre, los
profundos barrancos a una orilla de la carretera no daban miedo, pues el monte
los cubría y los aguacateros sobresalían a los demás árboles, con sus hojas
verde oscuro de temporada de cambio, previo a la refoliación y a la producción
de aguacates criollos que eran famosos por todo el Cibao.
Es que las Semanas Santas de mi infancia eran
atroces. Música Clásica en la radio el día entero, todo el tiempo, ni noticias
se ofrecían; música de muertos le decían. Un gran silencio en todo el pueblo,
pues Santiago aún no llegaba a ser ciudad; las iglesias cubiertas por paños
morados, todas sus vírgenes, todos sus santos, todos sus altares, todo era
lúgubre. Que no se podía ir al rio ni ir a la piscina pues uno desaparecía y se
convertía en pez. Que no se podía ni golpear un árbol con una vara o una pelota
porque la sangre de Jesucristo brotaría al instante. Imagínese Ud. amigo
lector, encontrarse uno de frente con la sangre de Cristo.
Y las Procesiones por las tardes. Procesiones
de damas de blanco, las Hijas de la Altagracia, y un gentío detrás en dos filas,
una a cada lado de la calle, hasta llegar al primer santo, generalmente una
Virgen y de ahí para atrás todos agolpados ocupando la calle en pleno, en un
desfile de una iglesia a otra con La Dolorosa a cuestas, con el Jesús
Sacrificado, con San José, el padre afligido, algunos con una cruz a cuestas, con
el finalmente Jesús Resucitado. La banda
de música de los bomberos municipales entonaba algo lúgubre, con la tuba
siempre sobresaliendo sobre el ruido de los demás instrumentos y el bombo con
sus pausadas explosiones que intentaban supuestamente interpretar alguna pieza de réquiem clásico, siempre
cerraba la Santa Procesión.
El
único punto jubiloso de la semana era la quema del Judas, un monigote lleno de
fuegos artificiales que se paseaba el Sábado Santo por las distintas calles en
cada barrio, bajo el cántico de: “¿Y a qué hora lo matan? a las tres…¿y a qué
hora lo matan? a las tres”, repetido una y otra vez con toda la chiquillada
detrás y unos beatos cargando el muñeco. A las tres de la tarde en alguna
esquina o solar yermo, se incendiaba y
sonaban los cohetes chinos pegados al espantajo del Judas, bajo el aplauso y
los gritos de todos los presentes. El pueblo se vengaba así de aquel que vendió
a Jesús por unas monedas de plata y ya podía Jesús resucitar otra vez el
domingo y todos volver a una vida normal, con música, con juegos de pelota, con
visitas al rio, donde Dios todo lo veía, todo lo sabía, todo lo perdonaba y los
muertos volvían a desparramar sus lágrimas por las noches en las esquinas del
cementerio del pueblo. Esa fue mi cultura y la cultura de mi infancia.
martes, 15 de septiembre de 2015
OLIVER SACKS: IN MEMORIAM (publicado en Acento.com, 15 de septiembre 2015)
J.R. Albaine Pons
En febrero 19 de este 2015 un
escrito en la página de Opinión del NY Times lanzó un estremecimiento y un
dolor de pena en gran parte del mundo académico, científico e intelectual de
las neurociencias. Oliver Sacks, el gran neurólogo y divulgador de la medicina
y quien nos hizo ver el mundo particular y único de cientos de sus pacientes, y
de él mismo, anunció que semanas antes se le comunicó que moriría sin remedio
en pocos meses.
Desde hacía nueve años le habían
descubierto y operado un melanoma ocular que terminó por dejarle sin visión del
ojo izquierdo. Ahora, dice en su carta-ensayo de febrero, las metástasis ocupan
un tercio de su hígado y no pueden ser destruidas ni detenidas.
Escribe Sacks:” depende de mí ahora
como escojo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivir de la manera más
rica, profunda y productiva que pueda”. Y señala que en esto le ayuda las
palabras de uno de sus filósofos
favoritos, David Hume, quien al saber que estaba mortalmente enfermo a la edad
de 65 años, escribió una corta autobiografía en un solo día, en abril de 1776 y
la tituló “Mi propia vida”.
Señala Sacks que ha tenido suerte,
que ha escrito cinco libros y una autobiografía que pronto saldrá, en los 15
años que ha sobrevivido a Hume y que otros libros están en su etapa final.
Contrario a Hume quien escribió que “era difícil estar más alejado de la
vida de lo que estoy en el presente”, Sacks escribe que “ se siente intensamente
vivo y que espera en el tiempo que le queda profundizar sus amistades,
despedirse de los que ama, escribir más, viajar si tiene las fuerzas, adquirir
nuevos niveles de comprensión y de intuición”.
Dice que aún le preocupa el Oriente Medio, el calentamiento global y el
crecimiento de desigualdades, pero que esas cosas no son ya de su incumbencia;
que pertenecen al futuro y que dado los jóvenes médicos que le han atendido tan
bien considera “al futuro en buenas manos”.
Escribió finalmente: “No pretendo aparentar estar sin miedo …y sobre todas
las cosas he sido un ser consciente, un animal pensante, en este maravilloso
planeta y eso en si mismo ha sido un enorme privilegio y una aventura…Cuando la
gente muere, no puede ser reemplazada. Dejan agujeros que no pueden ser
cerrados, porque es el destino-genético y neural- de cada ser humano, ser un
individuo único, encontrar su propio camino, vivir su propia vida, morir su
propia muerte”.
Esta carta se publicó en el NY Times y en otros muchos periódicos del mundo
y es que Oliver Sacks no fue cualquier cosa. No era un científico, pero si fue
un médico que con sus escritos colocó la humanidad de sus pacientes en primer
plano y mostró a mucha gente que las enfermedades del cerebro, si bien
afectaban la vida, y en ciertos casos de manera drástica, la humanidad de la
persona no estaba perdida. Y recordaba a los amigos, parientes y médicos que
rodean a un enfermo, que estar vivo, aunque enfermo, aún era una gran dicha y
que se requiere comprensión y respeto por la peculiaridad de los individuos.
El 30 de agosto pasado, a los 82
años, falleció el Dr. Oliver Sacks. Su foto y la noticia de su deceso fue
primera plana en múltiples medios de comunicación mundial.
Oliver Sacks no sólo fue un gran divulgador de su neurología, que ya
después de él, tendrá otros mundos y visiones sobre los pacientes. Demostró
además ser un scholar, un erudito, como lo prueba su trabajo de 1995 “Escotoma:
una historia de olvido y desprecio científico”. En este aporte presentando
casos sobre la historia de la ciencia nos inicia en los escritos sobre las
migrañas de 1860, pasa por la distrofia muscular y la obra de G.B.Duchenne, los
miembros fantasmas ( que él había percibido en sí mismo luego de un trauma en
una pierna) y los trabajos de los soviéticos A.N.Leontiev y A.V.Zaporozhets al
respecto ( algo nada común en la literatura científica del “mundo libre”),
sigue con Darwin, Newton y Goethe y su teoría de los colores y finalmente por
P.K.Anokhin y otros soviéticos con sus teorías de funcionamiento cerebral
sistémico hasta nuestros días, con G. Edelman y su darwinismo neural. Un “tour
de forcé” que solo en las manos de un gran escritor y en la mente de un
completo conocedor puede alcanzar la profundidad y la simpleza con que lo
presentó Sacks.
Quizás fue más conocido por el gran público por su libro Despertares del
1973. En esta obra narra sus propias experiencias de 1969 con la novedosa droga
L-Dopa en pacientes paralizados por décadas, que él sospechaba se debía a la
epidemia de encefalitis letárgica ocurrida en los años 20 en la ciudad de New
York, y que fueron despertados temporalmente a otro tiempo y otra vida 40 años
después. En 1990 su libro fue llevado al cine y el recientemente desaparecido
Robin Williams representó el personaje del propio Sacks y Robert De Niro a
Leonard Lowe, el primer paciente tratado. La película fue nominada a tres Oscar
y dirigida por Perry Marshall. Y desde entonces es material obligatorio a
muchos estudiantes de medicina en el mundo, y, por supuesto, a los míos en
nuestra UASD.
No encontramos una manera más apropiada para expresar nuestra admiración y
respeto por la vida y obra del Dr. Sacks que comentar a nuestros lectores el
primer ensayo suyo aparecido post-mortem, solo unos días después de su partida.
“Ansia” es como ha sido traducido al castellano.
Narra la experiencia de un paciente que le visitó en el 2006, Walter B., de
49 años, y a quien adolescente tras un golpe en la cabeza sufría de brotes
epilépticos. Los ataques se hicieron tan frecuentes que ya no eran controlados
por fármacos y se le realizaron dos profundas cirugías en el lóbulo temporal
derecho de su cerebro. Se controlaron mejor las convulsiones, pero aparecieron
efectos secundarios dramáticos.
Walter comenzó a comer en exceso y a ganar peso. Se volvió irritable y
distraído; y desarrollo un apetito sexual insaciable. Cuando su señora, por
cansancio, no podía complacerlo más comenzó a buscar otras opciones y encontró
que la manera más fácil era la Internet y su pornografía, y así pasaba horas y
horas masturbándose por las noches.
Sus gustos se volvieron más extraños y radicales en cuanto al porno y
terminó descargando y comprando pornografía infantil.
Walter intentaba controlarse. Trabajaba y tenía vida social, pero en las
noches, a solas, era vencido por sus ansias, por su compulsión. Profundamente
avergonzado no contó nada a nadie y mantuvo una doble vida durante nueve años.
Un día fue allanado por la policía y acusado de tener pornografía infantil
en su computadora y entonces se derrumbó el mundo de Walter B. Otro neurólogo
que le atendió le diagnosticó el síndrome de Klüver y Bucy, pero aún así el
fiscal pidió 20 años de cárcel; aunque la comprensión del juez y una carta
enviada por el Dr. Sacks sobre la conducta de Walter y su enfermedad hizo que
recibiera una condena reducida y tratamiento. Su esposa le apoyo en todo
momento y años después Walter le diría al Dr. Sacks que se consideraba una
persona feliz.
Operando monos en 1937 a los cuales se les eliminaba el área inferior del
lóbulo temporal cerebral, el hipocampo y la amígdala límbica, Klüver y Bucy
reportaron que estos desarrollaban lo que llamaron ceguera psíquica, hiperfagia
e hipersexualidad y exceso de oralidad. Pronto se supo que la primera se debía
al daño temporal y que los demás signos y síntomas se debían a la ablación de
la amígdala límbica. El síndrome de Klüver y Bucy es un modelo que aparece en
todos los textos de neurociencias y de biología y fisiología sicológicas. Los
textos siempre presentan fotos de animales de laboratorio, ratas y gatos,
intentando copular con lo que sea que esté a su alcance en sus jaulas:
teléfonos, muñecos, cepillos de pelo y lo que fuese. Es más marcado en machos
que en hembras y se elimina con castración. Hoy sabemos que la inhibición que
ejerce la amígdala sobre el hipotálamo anterior, principal receptor de hormonas
sexuales en mamíferos, al eliminarse permite a los núcleos hipotalámicos entrar
en “overdrive”.
Fue en 1983 cuando se reportó por vez primera en un ser humano como
consecuencia de un tumor en la amígdala límbica que finalmente produjo la
muerte del paciente y se pudo examinar su cerebro post-mortem. Aunque con
anterioridad se tienen reportes de componentes del Klüver y Bucy en personas
operadas en el lóbulo temporal. Recientemente varias investigaciones lo han
relacionado con los efectos posteriores a encefalitis por herpes simple y hay
un caso en un bebé, luego de un síndrome de Reye.
El doctor Sacks había publicado el caso de Walter B. en una revista médica
en el 2010, como coautor y nos llama la atención que fuese ahora, cinco años
después cuando publicara un ensayo periodístico sobre el mismo y que resultó
post-mortem.
Pero Sacks era una persona muy enterada. Judío por nacimiento e Inglés por
ciudadanía, provenía de una familia de intelectuales y profesionales y realizó
casi toda su vida profesional en New York, Estados Unidos, aunque nunca
abandonó su ciudadanía británica.
Hace poco tiempo, aquí en nuestra República Dominicana un hecho ocupó a la
prensa mundial. El Nuncio Apostólico del Vaticano fue retirado de su puesto diplomático y de su condición de
sacerdote acusado de inconducta sexual con menores de edad, de pederastia. Su
juicio se inicio en el Vaticano que por vez primera en toda su historia
enjuiciaba a un sacerdote públicamente por dicha conducta, que ya había sido
piedra de escándalo en muchos países por miembros del clero católico. Dicho
Nuncio fue tratado por todos, aquí y allá, como un criminal. Nadie habló de que
podía ser un enfermo. Pudo serlo. Pero una repentina enfermedad cardíaca
(vaticana, según muchos mal pensados) ocasionó su rápida y sorprendente muerte a destiempo. No pudo ser juzgado. No pudo
verse si fue un criminal porque estaba enfermo neuralmente o por otra causa.
Nada se supo ni se sabe. Murió el 27 de agosto, tres días antes del Dr. Sacks.
¿Tenía el Dr. Oliver Sacks un ensayo
escrito para publicarlo durante el juicio vaticano contra el ex-nuncio? Ya no
lo podemos saber. Pero su insistencia durante toda su vida de ver la humanidad
como algo variable ante la enfermedad nos permite pensarlo. También el hecho de
que fuese su primer ensayo post-mortem.
Con toda seguridad todos sus libros
serán reeditados en muchas lenguas. A mis estudiantes, que no dejen pasar la
oportunidad de su lectura. Los hará mejores médicos y personas más abiertas a
las múltiples vías que le presentarán la vida y su propia profesión.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Sin necesidad de sedación: Científicos descubren nuevo nodo del sueño profundo en el cerebro
Una reseña de Ellen Goldbaum aparecida
en Medical Xpress da cuenta que con el uso de genes que
controlan genes, los investigadores de la Universidad de Buffalo y la Universidad de Harvard fueron capaces de
'encender' neuronas específicas en el tronco del encéfalo que producen un sueño profundo (Medical Xpress). Dice
la información que un circuito que
estimula el sueño profundo, el cual está ubicado en lo
profundo del tronco cerebral primitivo,
muestra cómo caemos en el sueño profundo. Descubierto por investigadores de la Escuela de Medicina de
Harvard, la Escuela de Medicina de
la Universidad de Buffalo y de Biomedical Sciences,
es el segundo "nodo del sueño" identificado en el cerebro de los mamíferos, cuya actividad
parece ser a la vez necesaria y suficiente para producir el sueño profundo.
La investigación que reseña Medical Xpress fue publicado en Internet en agosto en la revista Nature Neuroscience. Este estudio demuestra que la mitad de toda la actividad que estimula el sueño del cerebro se origina en la zona para-facial (PZ) en el tronco cerebral. Se indica que el tronco cerebral es una parte primordial del cerebro que regula las funciones primordiales necesarias para la supervivencia, como pueden ser la respiración, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la temperatura corporal.
"La estrecha asociación de un centro del sueño con otras regiones que son críticas para la vida pone de relieve la importancia evolutiva de sueño en el cerebro", según declara Caroline E. Bass, profesora adjunta de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Medicina de la UB y de Biomedical Sciences, co-autores del artículo.
La investigación que reseña Medical Xpress fue publicado en Internet en agosto en la revista Nature Neuroscience. Este estudio demuestra que la mitad de toda la actividad que estimula el sueño del cerebro se origina en la zona para-facial (PZ) en el tronco cerebral. Se indica que el tronco cerebral es una parte primordial del cerebro que regula las funciones primordiales necesarias para la supervivencia, como pueden ser la respiración, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la temperatura corporal.
"La estrecha asociación de un centro del sueño con otras regiones que son críticas para la vida pone de relieve la importancia evolutiva de sueño en el cerebro", según declara Caroline E. Bass, profesora adjunta de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Medicina de la UB y de Biomedical Sciences, co-autores del artículo.
Continua diciendo la información que los investigadores hallaron que un tipo específico de neurona en el PZ hace que el ácido gamma-aminobutírico (GABA) sea el responsable de sueño profundo. Destaca la nota que para llegar a los resultados que estamos informando utilizaron un conjunto de herramientas innovadoras para controlar con precisión estas neuronas de forma remota, en esencia, dándoles la capacidad de activar y desactivar las neuronas a voluntad.
La esperanza que nos trae
la información es que con el tiempo estos resultados pueden traducirse en nuevos medicamentos para
el tratamiento de los trastornos del sueño, incluyendo insomnio, y el desarrollo de
una mejor y más seguro anestésicos.
Para mas
información puede consultar a http://medicalxpress.com/news/2014-09-sedative-scientists-node-brain.html y en http://www.nature.com/neuro/journal/v17/n9/full/nn.3789.html#affil-auth
miércoles, 16 de julio de 2014
Los valores super vivenciales de la mentira y la verdad como productos de la evolución
Recientemente la revista de
divulgación científica, tecnológica, profesional y cultural Discover publicó en
su blog una reseña sobre un experimento realizado con niños para valorar la
moral y la honestidad de niños de tres a siete años de edad. La crónica lleva
por título “Las historias antes de dormir ¿Enseñan a los niños a ser más
honesto? (La pista: no es Pinocho)”.
La historia de Pinocho es
una que nos dice que hablar mentira trae consecuencias negativas para quién
miente. El titulo sugiere que cuentos como el de Pinocho no son los mejores
ejemplos para promover la honestidad en los niños. Las experiencias experimentales
que se reseñan en la nota indican que no todas las historias que supuestamente
pretenden dar lecciones de moralidad a los niños logran su propósito; por el
contrario, pueden ser contraproducentes y pudieran estar incitando a la
deshonestidad.
Hoy en día, en nuestra civilización,
se condena la mentira. Sin embargo, cuando vivíamos en la selva, mentir podría ser
la diferencia entre morir y sobre vivir. De modo que castigar por mentir no parece una buena idea, ya que no se les mentía
a los nuestros, sino a los otros, a los de otras tribus, a los peligros de la
selva, como a los depredadores. Es probable que el mentir siga siendo atractivo
y las historias sobre mentiras disparan la mentira como un valor super vivencial.
Debíamos mentir a los otros y se honestos con los nuestros. Mentir a los
nuestros era peligroso, igual que ser honesto con los otros.
En las experiencias que reseña
la revista Discover los niños que fueron expuestos a historias de castigo por
mentir, mintieron en la prueba de honestidad. Y los niños que fueron expuestos
a historias de premios por ser honesto, no mintieron en la prueba de honestidad,
fueron honestos. Veamos a continuación la reseña de la revista Discover
aparecida en ingles en:
http://blogs.discovermagazine.com/seriouslyscience/2014/07/16/which-bedtime-stories-teach-kids-to-be-more-honest/#.U8amV5R5Mp4
Las historias antes de dormir ¿Enseñan a los niños a ser más honesto? (La pista: no es Pinocho)
Aquí, en serio, la
Ciencia? amamos los estudios científicos que nos ayudan a tomar las decisiones a
las que nos enfrentamos todos los días en la vida normal, y esta investigación es un ejemplo fantástico. Los
científicos decidieron probar la creencia común de que a los niños aquines se
les narran "cuentos morales" clásicos les ayuda a evitar comportamientos deshonestos. Se expusieron
268 niños de tres a siete años de edad, a historias donde cosas malas
sucedieron a niños que mintieron ("Pinocho" y "El niño que gritó
ahí viene lobo"), historias en las que el personaje principal se beneficiaba
de decir la verdad ("George Washington y el Cherry Tree "), o una
historia de control ("la tortuga y la liebre"). Luego le recordaron a
los niños acerca de la conducta del personaje principal bueno, malo o neutral,
y realizaron un seguimiento para ver con qué frecuencia los niños mentían sobre
si se asomaban o no a un juguete cuando se les decía que no lo hicieran.
Resulta que las historias de castigo no cambiaron la frecuencia de mentir, pero
las de recompensa redujeron la mentira. Así, ¿la moraleja del estudio? Si usted
está tratando de enseñar a un niño la moral, elija cuentos que ofrezcan la zanahoria, no el palo.
¿Pueden los
cuentos clásicos morales promover la honestidad en los niños?
"Las historias
morales clásicas han sido ampliamente utilizadas para enseñar a los niños
acerca de las consecuencias de la mentira y de la virtud de la honestidad. A
pesar de su uso generalizado, no hay evidencia de si estas historias en
realidad promuevan la honestidad en los niños. Este estudio comparó la eficacia
de cuatro historias morales clásicas en la promoción de la honestidad en niños de
3 a 7 años de edad. Sorprendentemente, las historias de "Pinocho" y
"El niño que gritó ahí viene el lobo" no lograron reducir lal mentira
en los niños. Por el contrario, la historia apócrifa de "George Washington
y el cerezo" aumentó significativamente el decir la verdad. Además, los
resultados sugieren que la razón de la diferencia en la efectividad entre la promoción
de honestidad de la historia de "George Washington" y las otras
historias era que la primera hace hincapié en las consecuencias positivas de la
honestidad, mientras que la segunda se preocupa por las consecuencias negativas
de la falta de honradez. Cuando la historia "George Washington" fue
alterada para centrarla en las consecuencias negativas de la falta de honradez,
también fracasó para promover la honestidad en los niños ".
miércoles, 4 de junio de 2014
Eduardo Galeano toma distancia de su famosa obra “Las venas abiertas de América Latina: Cinco siglos de pillaje de un continente”
Domingo Carrasco
En abril pasado, en medio de un homenaje que recibía en Brasil
por el 43 aniversario de la primera publicación de su legendaria obra “Las
venas abiertas de América Latina: Cinco siglos de pillaje de un continente”, el
escritor uruguayo, a pesar de confesar que sigue siendo de izquierda, tomó
distancia en gran medida del contenido de la misma.
Las declaraciones de Galeano han
generado un revuelo enorme en el mundo entero. En América Latina la izquierda rechaza sus
declaraciones y sigue considerando la obra como encantadora que los guía hacia
sus propósitos de liberación. En tanto que la derecha se burla de los
izquierdistas por haber perdido su biblia, como algunos han considerado a la
afamada obra de Galeano. En Estados Unidos, donde el libro ha sido muy leído y
estudiado, sobre todo en círculos universitarios, la obra se sigue considerando
independiente del rechazo que el escritor haya expresado; se considera que la
posición adoptada por el autor y la reacciones que ha provocado en todo el
mundo enriquece la discusión y la trascendencia de
la obra en sí misma. Alguien, incluso, destaca el valor de la obra "porque todavía captura la esencia de la memoria emocional de
ser colonizado…” , lo que agrega valor psicológico a la obra.
A continuación presentamos una traducción
liberal del trabajo de Larry Rohtery en periódico el New York Times del 23 de
mayo pasado y el enlace del articulo original en inglés del mencionado trabajo.
Enlace artículo original:
http://www.nytimes.com/2014/05/24/books/eduardo-galeano-disavows-his-book-the-open-veins.html?_r=0
Durante más de 40 años, "Las venas
abiertas de América Latina" de Eduardo Galeano ha sido el canon
anticolonialista, anti- capitalista y el texto anti-estadounidense en la
región. Hugo Chávez, el presidente populista de Venezuela, puso incluso una
copia del libro en manos del presidente Obama, que él había llamado "un
monumento en nuestra historia de América Latina", la primera vez que se
conocieron. Pero ahora el señor Galeano, escritor uruguayo de 73 años de edad,
ha repudiado el libro, diciendo que él no estaba calificado para abordar el
tema y que estaba mal escrito. Como era de esperar, sus declaraciones han
puesto en marcha un debate regional vigoroso, con el derecho de hacer un poco
de regodeo "te lo dije", y la izquierda se aferra a una actitud
defensiva tenaz.
“'Las
venas abiertas…' ha tratado de ser
un libro de economía política, pero todavía no tenía la formación o la
preparación necesaria", dijo el señor Galeano el mes pasado al responder
preguntas en una feria del libro en Brasil, donde fue homenajeado en el 43 º
aniversario de la publicación del libro. Y agregó: " Yo no sería capaz de
leer este libro otra vez; Me desplomaría. Para mí, esta prosa de la izquierda
tradicional es extremadamente pesada, y mi cuerpo no lo puede tolerar."
"Las
venas abiertas de América Latina: Cinco siglos de pillaje de un continente",
fue escrito en los albores de la década de los años 1970, una década en la que
gran parte de América Latina estaba gobernada por represivas dictaduras
militares de derecha apoyadas por los
Estados Unidos. En estas 300 páginas cri de coeur, el
señor Galeano sostuvo que las riquezas que primero atrajo a los colonizadores
europeos, como el oro y el azúcar, dieron lugar a un sistema de explotación que
condujo inexorablemente a "la estructura contemporánea del despojo"
que fue la responsable de la pobreza crónica y el subdesarrollo de América
Latina.
Galeano, cuyo trabajo incluye comentarios
de fútbol, poesía, historietas e historias como las de "Memoria del fuego",
escribió en "Las venas abiertas": "Sé que puedo ser acusado de
sacrilegio por este escrito acerca de la economía política en el estilo de una
novela de amor o piratas. Pero confieso que me da un dolor la lectura de obras
de gran valor de ciertos sociólogos, politólogos, economistas e historiadores
que escriben en código"
“Las venas abiertas" ha sido traducido
a más de una docena de idiomas y ha vendido más de un millón de copias. En su
apogeo, su influencia se extendió a lo largo de lo que entonces se llamaba el
tercer mundo, incluyendo África y Asia, hasta el ascenso económico de China e
India y Brasil, que parecía socavar partes de su tesis.
En los Estados Unidos, "Las venas
abiertas" ha sido enseñada en las universidades desde la década de los 1970,
en cursos que van desde la historia y la antropología a la economía y la
geografía. Pero la inesperada tirada al
suelo de su obra, el señor Galeano, ha dejado a la gente preguntándose qué
hacer en clase con el libro.
"Si yo estuviera enseñando esto en un
curso", dijo Merilee Grindle, presidente de la Asociación de Estudios
Latinoamericanos y directora del Centro Estudios Latinoamericanos David
Rockefeller en la Universidad de Harvard, "me gustaría tener sus
comentarios, añadirlos a la clase y utilizarlos para generar una discusión
mucho más interesante acerca de cómo vemos e interpretamos los eventos en
diferentes puntos en el tiempo. " y eso parece ser exactamente lo que
piensan muchos profesores que deben
hacer.
Caroline S. Conzelman, una antropólogo
cultural que enseña en la Universidad de Colorado, en Boulder, dijo que su
primer pensamiento fue que no iba a cambiar la forma en que utiliza el libro,
"porque todavía captura la esencia de la memoria emocional de ser
colonizado”. Pero ahora, ella dijo: " Voy a tener que hacer que lean lo
que el autor dice al respecto. Es bueno
para los estudiantes el ver que los escritores pueden pensar críticamente
acerca de su propio trabajo y volver atrás y revisar lo que querían
decir."
Michael Yates, el director editorial de
Monthly Review Press, la editorial estadounidense del señor Galeano, desestimó
toda la discusión sobre "venas
abiertas", el libro más vendido de
Monthly Review , “ es nada más que una tormenta en un vaso de agua” -que
surgió, aunque brevemente, al Top 10
de la lista de libros más vendidos de Amazon, a las pocas horas de la
recepción, por parte de Obama, de una copia - y el Sr. Yates dijo que no veía
ninguna razón para hacer algún cambio: "¡Por favor! El libro es una
entidad independiente del escritor y no de nada de lo que podría pensar ahora!".
Precisamente por eso ahora no está claro
que el señor Galeano haya decidido renunciar a su reserva. A través de su
agente estadounidense, Susan Bergholz, se negó a dar detalles. Ella dijo que su
rechazo de la obra había ido creciendo,
"horrorizado por la prosa y la fraseología" de "Las venas abiertas…".
Mr. Yates, dijo además, que Galeano podría
estar simplemente siguiendo las huellas del novelista John Dos Passos, un
radical en su juventud que se convirtió en un conservador cuando se hizo mayor.
En los sitios web en lengua española y portuguesa, otros han sugerido que el
señor Galeano, quien en los últimos años ha tenido tanto un ataque al corazón y
un cáncer, podría estar simplemente fuera de su juego intelectual.
En su discurso en Brasil, el señor Galeano
reconoció que la izquierda a veces "comete errores graves" cuando
está en el poder, que se ha desarrollado en América Latina una crítica a Cuba en virtud de los hermanos
Castro y de la mayordomía errática de Venezuela bajo el Sr. Chávez, quien murió
el año pasado. Pero el señor Galeano se describe a sí mismo como siendo en gran
medida un hombre de izquierda, y en otras ocasiones ha alabado los experimentos
en marcha de la socialdemocracia durante la última década en su propio país,
así como en Brasil y Chile.
“La realidad ha cambiado mucho, y he
cambiado mucho", dijo en Brasil, y agregó: "La realidad es mucho más
compleja, precisamente porque la condición humana es diversa. Algunos sectores
políticos cercanos a mí pensaron que esa diversidad era una herejía. Incluso
hoy en día, hay algunos sobrevivientes de este tipo que piensan que toda la
diversidad es una amenaza. Afortunadamente, no lo es".
Aún así, el señor Galeano ha cogido por
sorpresa a muchos admiradores, entre ellos la novelista chilena Isabel Allende,
quien escribió un prólogo para la edición en idioma Inglés de "venas
abiertas". En el que ella, describe cómo "devoró" el libro como
una joven mujer, “con tal emoción que, tuve que volver a leerlo un par de veces
más para absorber todo su sentido " y se lo llevó al exilio tras la toma
del poder del general Augusto Pinochet.
"Cené con él hace menos de un año, y
para mí, era el mismo hombre, apasionado y locuaz e interesante y divertido”, ella dijo del señor Galeano en una entrevista
telefónica desde California, donde ahora vive. "Es posible que haya
cambiado, y no me di cuenta de ello, pero yo no lo creo."
A mediados de la década de 1990, tres
defensores de políticas de libre mercado - el escritor y diplomático Plinio
Apuleyo Mendoza, el escritor cubano exiliado Carlos Alberto Montaner y el
periodista y escritor peruano Álvaro Vargas Llosa - reaccionaron al señor
Galeano con un polémico " Manual del perfecto idiota latinoamericano".
Se desestimaba a "las venas abiertas" como "la biblia del
idiota", y se reducía su tesis a una sola frase: "Somos pobres; es
culpa de ellos".
El Sr. Montaner respondió a las recientes
declaraciones del señor Galeano con una entrada en su blog titulado
"Galeano se corrige a sí mismo y los idiotas pierden su Biblia". En
Brasil, Rodrigo Constantino, autor de "El Caviar de Izquierda," tomó
un tono aún más duro, culpando al análisis y prescripción de Galeano por muchos
de los males de América Latina. "Él debe sentirse muy culpable por el daño
que causó", escribió en su blog.
Pero el señor Galeano sigue teniendo
defensores. En un debate en el sitio web del diario español El País, un
participante señaló que en un mundo dominado por Apple, Samsung, Siemens,
Panasonic, Sony y Airbus, el lamento del señor Galeano de que "la diosa de
la tecnología no habla español" parece aún más profético que en 1971.
Y en su página de Facebook, Camilo Egaña,
un emigrado cubano que es el presentador de "Mirador Mundial" en CNN
en Español, recordó la reunión el señor Galeano en La Habana en la década de
1980 y oírle contar una historia acerca de un hombre que lleva a su hijo al
océano por primera vez. “En vista del azul interminable, el niño le dijo al
hombre: "Papá, ayúdame a ver", recordó el señor Egaña.
"Eso es lo que El señor Galeano ha
hecho con su libro, 43 años después de publicado," concluyó Egaña.
"Gracias."
miércoles, 12 de febrero de 2014
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